Entrega de bodas
Renombra los archivos con una estructura fija de tres partes: fecha en formato AAAAMMDD, apellidos o nombres de la pareja y un número correlativo de cuatro cifras. Por ejemplo, 20260613-lucia-mario-0001.jpg. Todo en minúsculas, sin acentos, sin eñes y sin espacios: usa guiones. Con ese patrón la carpeta se ordena sola, el archivo se identifica dentro de diez años y ningún sistema le cambia el nombre por el camino.
Aquí tienes por qué el nombre importa más de lo que parece, qué estructura usar, cómo renombrar cientos de archivos por lotes en Lightroom, Bridge, Mac o Windows, qué pasa con esos nombres al pasar la boda a una galería y qué hacer si ya has entregado.
Actualizado: agosto 2026
El nombre que sale de la cámara no dice nada. DSC_4821.JPG identifica un archivo dentro de una tarjeta, no una foto dentro de tu archivo de trabajo. En cuanto la pareja guarda esas fotos junto a las del móvil, las del segundo fotógrafo y las que le mandó su prima, el nombre original deja de servir para localizar nada.
Hay un problema peor y muerde en silencio: la colisión. Dos cuerpos del mismo fabricante generan la misma numeración y el contador se reinicia al llegar a 9999. Si vuelcas dos tarjetas en la misma carpeta, DSC_4821.JPG se encuentra con DSC_4821.JPG y el sistema ofrece reemplazar. Ahí desaparece una foto sin que nadie se entere.
Y luego está lo que ve el cliente. Cuando la pareja descarga la entrega y abre la carpeta, los nombres son lo primero que lee: un listado coherente comunica lo mismo que una galería bien montada, y uno con IMG_0001 (2).JPG mezclado con copia de DSC_4821.JPG comunica lo contrario.
La estructura que mejor aguanta el paso del tiempo tiene tres bloques separados por guiones: fecha, identificador de la boda y número correlativo. La fecha va primero y en formato AAAAMMDD porque así el orden alfabético coincide con el cronológico; si pones 13-06-2026, junio de 2026 aparecerá entre el 12 de marzo y el 14 de enero de cualquier otro año.
El identificador de la boda son los nombres de la pareja, en minúsculas y sin acentos; los apellidos valen igual si es como los tienes fichados. Lo importante es que sea el mismo texto en el contrato, en la carpeta del disco y en el archivo: cuando busques "lucia-mario", quieres que aparezca todo.
El número correlativo cierra el nombre y es la parte que más se descuida. Debe tener ancho fijo, normalmente cuatro cifras con ceros a la izquierda, porque la ordenación alfabética compara carácter a carácter: sin ceros, el archivo 10 se coloca antes que el 2 y el orden que has decidido en el revelado se desmonta al subirlo. Con cuatro cifras cubres hasta 9.999 archivos, de sobra para cualquier boda.
Si entregas por escenas, un prefijo de capítulo delante del correlativo ahorra trabajo después: 20260613-lucia-mario-03-ceremonia-0001.jpg. El nombre se alarga, pero permite volcar todo junto y seguir sabiendo qué va con qué.
Los espacios son el primer descarte. Un espacio en un nombre de archivo se convierte en %20 dentro de una dirección web, rompe scripts y obliga a poner comillas en cualquier comando. El guion hace el mismo trabajo visual sin ninguna de esas consecuencias.
Los acentos y las eñes son el segundo. Viajan mal entre macOS, Windows y Linux porque cada sistema representa los caracteres compuestos a su manera, y una "ñ" puede llegar convertida en dos caracteres extraños dentro de un ZIP abierto en otro ordenador. En el nombre de la carpeta de trabajo puedes usar lo que quieras; en el archivo que se entrega, mejor ASCII puro.
Fuera también los caracteres que los sistemas reservan: barras, dos puntos, asteriscos, interrogaciones, comillas y barras verticales. Windows los rechaza directamente y macOS trata los dos puntos de forma especial. Y evita terminar el nombre con un punto o un espacio, porque hay sistemas que lo recortan y te dejan dos archivos aparentemente iguales.
Por último, vigila la longitud. Windows arrastra un límite clásico de 260 caracteres para la ruta completa, contados desde la letra de la unidad y no desde tu carpeta: un nombre kilométrico dentro de varios niveles de carpetas se acerca al tope cuando el cliente descomprime en su Escritorio. Un nombre útil cabe en 40 o 50 caracteres.
Nadie renombra 600 archivos a mano. Si revelas en Lightroom Classic, el propio programa lo hace al exportar: en el módulo Biblioteca, la opción de cambiar el nombre de las fotos abre un editor de plantillas donde combinas texto personalizado, fecha y secuencia. Configura la plantilla una vez, guárdala como preajuste y la usas en todas las bodas.
Adobe Bridge tiene el cambio de nombre por lotes más completo si trabajas fuera de un catálogo: permite encadenar varios bloques, elegir el número inicial de la secuencia y, sobre todo, guardar los nombres originales en los metadatos. Esa casilla es la que te salva si un día necesitas volver al archivo tal y como salió de la tarjeta.
Sin software de pago también se hace. El Finder de macOS renombra por lotes con tres operaciones: sustituir texto, añadir texto y formato con índice numérico. En el Explorador de Windows, F2 sobre una selección renombra en bloque, pero numera entre paréntesis y sin ceros, así que para una entrega conviene PowerShell con Rename-Item.
Sea cual sea la vía, dos reglas evitan casi todos los desastres. Renombra sobre una copia o conservando el nombre original en metadatos, nunca sobre el único juego de archivos que tienes. Y prueba la plantilla con diez fotos antes de lanzarla sobre la boda entera, comprobando el resultado ordenado por nombre.
Al entregar en galería, el nombre del archivo deja de ser lo que se ve al navegar y pasa a ser lo que se recibe al descargar. El invitado que recorre la boda en el móvil no lee nombres de archivo; la pareja que baja la entrega completa se encuentra con ellos al abrir el ZIP.
En Revea ese nombre se conserva. Cada foto viaja con el nombre que le pusiste y, al preparar la descarga completa, se organiza en carpetas numeradas con el nombre de cada escena, en el orden en el que has montado la galería. Si dos archivos acabaran llamándose igual dentro de la misma escena, el sistema añade un sufijo corto en lugar de sobrescribir uno de los dos: en una entrega, una foto que desaparece en silencio es peor que un nombre feo.
La descarga en versión web añade el sufijo _web al nombre base, así que el cliente distingue de un vistazo el archivo ligero del original. Y como el ZIP se prepara en segundo plano y avisa por email al terminar, nadie espera mirando una barra de progreso.
Los nombres también trabajan a tu favor al subir: la detección de repetidos compara nombres de archivo, así que un resubido accidental se detecta al momento en lugar de dejarte la escena duplicada. Y si vienes de otra plataforma, el importador ZIP crea las escenas respetando la estructura de carpetas del archivo exportado.
Con el vídeo la lógica es la misma, pero no hay cientos de archivos sino unos pocos que se confunden con facilidad. Aquí el nombre debe decir qué pieza es y en qué versión: 20260613-lucia-mario-trailer-4k.mp4 y 20260613-lucia-mario-pelicula-4k.mp4 se distinguen sin abrir nada. Si entregas una versión vertical para redes, dilo en el nombre.
En los brutos, en cambio, no toques nada. El material en bruto y los proyectos de edición dependen de rutas y nombres que el programa espera encontrar, y renombrar un RAW o un clip después de montarlo desconecta el archivo del proyecto. Los brutos se renombran, si acaso, en el volcado inicial y nunca después; lo que se entrega a un editor externo o a la pareja son copias, no el juego original.
Si ya has entregado una boda con nombres inconsistentes, no merece la pena rehacerla: reemplazar los archivos de una galería publicada implica volver a subir y puede costarte los favoritos y comentarios que la pareja ya haya dejado. Fija la convención hoy y aplícala desde la siguiente boda. En Revea vemos que los estudios que se atascan aquí son los que intentan normalizar el archivo histórico de golpe; los que avanzan guardan su plantilla como preajuste de exportación y no vuelven a pensar en ello.
Fecha AAAAMMDD, identificador de la pareja y secuencia de cuatro cifras. Escríbela en una nota y guárdala como preajuste en tu programa de revelado.
Una carpeta por tarjeta o por cámara antes de fusionar nada. Es el momento en el que los nombres de fábrica colisionan y se pierden fotos.
Aplica la plantilla sobre la exportación, no sobre los originales. Si renombras archivos ya existentes, conserva el nombre original en los metadatos.
Ordena la carpeta por nombre y comprueba que la secuencia cae donde esperas. Si el 10 aparece antes que el 2, te faltan ceros a la izquierda.
Una carpeta por escena y los archivos numerados. La galería respeta el orden que has decidido en disco y la descarga lo devuelve igual.
Con una estructura fija de tres bloques: fecha en formato AAAAMMDD, nombres o apellidos de la pareja y un correlativo de cuatro cifras. Por ejemplo, 20260613-lucia-mario-0001.jpg. Todo en minúsculas, sin acentos, sin espacios y separado por guiones, para que ordene bien y no se corrompa al cambiar de sistema.
Porque la ordenación alfabética compara carácter a carácter, no valores numéricos: sin ceros, el archivo 10 se coloca antes que el 2 y el orden se desmonta. Con ancho fijo de cuatro cifras (0001, 0002, 0010) la secuencia se mantiene hasta 9.999 archivos, suficiente para cualquier boda.
No conviene. Los espacios se convierten en %20 en cualquier dirección web y complican los comandos; los acentos y las eñes se representan de forma distinta en macOS, Windows y Linux, y pueden llegar corrompidos dentro de un ZIP abierto en otro ordenador. Usa minúsculas sin acentos y guiones.
En Lightroom Classic, con la plantilla de nombre al exportar o al cambiar el nombre de las fotos en Biblioteca. En Adobe Bridge, con el cambio de nombre por lotes, que además guarda el nombre original en los metadatos. Sin software de pago, el Finder de macOS renombra por lotes y en Windows funciona PowerShell con Rename-Item.
Solo en el volcado inicial, nunca después de empezar a editar. Los catálogos y los proyectos de montaje dependen de la ruta y el nombre del archivo: renombrar un RAW o un clip ya vinculado desconecta el material del proyecto. Lo que se entrega son copias exportadas, no los originales.
En Revea no. Cada archivo conserva el nombre con el que lo subiste y la descarga completa lo agrupa en carpetas numeradas por escena. Si dos archivos coinciden en nombre dentro de la misma escena, se añade un sufijo corto en vez de sobrescribir; la versión web se entrega con el sufijo _web.
Normalmente no. Sustituir los archivos de una galería publicada obliga a volver a subir y puede llevarse por delante los favoritos y comentarios que la pareja ya haya dejado. Fija la convención ahora, aplícala desde la siguiente boda y deja el histórico como está.
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