Entrega de bodas
Para que la pareja descargue las fotos sin líos técnicos, dale tres caminos de descarga en la misma galería —foto suelta, escena completa y boda entera— y dos calidades: original para imprimir y archivar, versión web para compartir. La descarga grande se prepara en segundo plano y avisa por email cuando está lista, así nadie tiene que esperar con el navegador abierto.
Aquí tienes por qué se atascan las descargas, qué opciones conviene ofrecer, cómo se baja una boda entera sin que se corte, qué escribir en el email de entrega para no recibir preguntas y cómo saber si la pareja ha descargado de verdad.
Actualizado: agosto 2026
Casi todas las descargas que fallan fallan por lo mismo: un archivo demasiado grande bajando al móvil, con datos móviles y con poco espacio libre. No es un problema de la pareja ni de la plataforma, es una cuestión de tamaño y de contexto de uso.
Haz la cuenta. Una entrega de 600 fotos en JPG a resolución completa, con archivos de entre 5 y 15 MB, ocupa entre 3 y 9 GB. Si además hay una película de boda de 20 minutos en 4K, el paquete se va por encima de los 10 GB. Ese volumen no cabe en un iPhone medio lleno ni baja en cinco minutos con una cobertura irregular.
El segundo motivo es de expectativa. La pareja abre el enlace en el móvil a los dos minutos de recibirlo, casi siempre acompañada, y lo primero que hace es intentar bajar todo. Si en ese momento la única opción es un botón de "descargar todo" de varios gigas, la experiencia empieza mal y la conversación acaba en tu bandeja de entrada.
La regla es simple: que nadie tenga que bajar más de lo que quiere en ese momento. Eso se consigue con tres niveles de descarga y dos calidades, todos visibles dentro de la misma galería, sin menús escondidos.
Los tres niveles resuelven tres usos distintos. La foto suelta es para la que quiere mandar por mensajería ahora mismo. La escena es para la madre que solo quiere la ceremonia. La boda entera es para el archivo definitivo, y esa se hace una vez, sentado y en un ordenador.
Las dos calidades resuelven la otra mitad. El original es el archivo para imprimir el álbum y guardar en el disco; la versión web, con el lado largo en torno a 2.048 píxeles, pesa una fracción y es la que de verdad usan para redes. En Revea la descarga deja elegir entre calidad original y versión web en el momento de bajar, así que no tienes que exportar ni subir dos veces la misma boda.
La descarga completa no debe generarse mientras el cliente mira. Lo que funciona es que el paquete se prepare en segundo plano y que llegue un aviso por email cuando esté listo: la pareja cierra el navegador, sigue con su vida y baja el archivo cuando le viene bien. En bodas muy grandes el paquete puede llegar dividido en varias partes, cada una descargable por separado y reanudable si se corta.
Dile explícitamente dónde hacerlo. La descarga completa es una tarea de escritorio: ordenador, wifi y espacio libre comprobado antes de empezar. En el móvil, el paquete comprimido aterriza en Archivos si es un iPhone y en la carpeta Descargas si es Android, y de ahí hay que descomprimirlo a mano, un paso que la mitad de la gente no da.
El vídeo merece su propio aviso, porque es donde más confusión hay. La película no hay que descargarla para verla: se reproduce dentro de la galería en streaming adaptativo hasta 4K, ajustándose a la conexión de cada uno. Descargar el máster tiene sentido para archivarlo, no para verlo el primer día en el sofá.
El email de entrega es donde se evitan casi todas las preguntas. No hace falta un manual: seis líneas concretas, escritas para alguien que no distingue un JPG de un PNG, resuelven el 90% de los mensajes posteriores.
Escribe en segunda persona y con instrucciones accionables, no descriptivas. "Para guardarlas todas, entra desde el ordenador y pulsa Descargar todo" funciona; "la galería dispone de descarga masiva" no. Y evita el vocabulario de nuestro oficio: resolución completa, no "full res"; versión para redes, no "web size".
Si trabajas con parejas extranjeras, entrega la galería en su idioma. En Revea cada galería elige idioma —español o inglés— y esa elección afecta tanto a lo que ve el invitado como a los emails que recibe, así que el aviso de descarga lista le llega en el idioma correcto sin que tú hagas nada.
Una descarga que no empieza casi nunca es un fallo de descarga: es un fallo de acceso. La contraseña copiada con un espacio de más, el enlace que llega roto por WhatsApp o un registro obligatorio son las tres barreras que dejan a la pareja fuera antes de tocar ningún botón.
Por eso conviene que nadie tenga que crear una cuenta. En Revea la pareja y los invitados entran por un enlace, sin registrarse, y cada galería tiene tres puertas distintas: un enlace privado para la pareja, uno abierto para invitados y enlaces por escena para compartir solo una parte. Cada una con su nivel de acceso: contraseña, email o abierto.
Ajusta el nivel a la boda, no al miedo. Si la galería lleva contraseña, esa contraseña protege también las descargas y la búsqueda por cara, así que no hace falta añadir capas por encima. Y si solo quieres mandar la ceremonia a la familia que no pudo ir, comparte el enlace de esa escena en lugar de repartir el de la boda completa.
No preguntes a la pareja si ha podido bajar las fotos: míralo. Las analíticas de la galería registran visitas, descargas de fotos, de vídeo y del paquete completo, y desde qué dispositivo entra cada visitante. Recibes además un email en su primera visita y un resumen diario de descargas los días en que las hay.
Con eso ya puedes actuar. Si a los cuatro días hay muchas visitas y cero descargas, el problema es de descarga, no de interés: escribe tú primero con la instrucción de "hazlo desde el ordenador". Si no hay ni visitas, el enlace no ha llegado o se ha perdido en la conversación, y toca reenviarlo.
El último punto de fricción llega meses después, cuando la galería caduca y la pareja aún no había guardado nada. Pon fecha de expiración desde el principio, dila en el email de entrega y deja activados los avisos previos: si tienes la renovación activada, el cliente puede renovarla pagando y el importe llega directo a tu cuenta de Stripe, sin comisión de Revea.
Comprueba que se puede bajar una foto suelta, una escena y la boda entera, y que la elección entre calidad original y versión web aparece al descargar.
Recorre la galería con el pulgar y baja una foto como hará la pareja. Los problemas de acceso y de tamaño solo se ven en el mismo sitio donde los va a ver ella.
Enlace, contraseña aparte, el vídeo se ve online, foto suelta desde el móvil, boda entera desde el ordenador y fecha de caducidad.
La descarga completa se genera en segundo plano y avisa por email al estar lista, aunque la pareja cierre el navegador. Nadie tiene que esperar delante de la pantalla.
Visitas sin descargas significa fricción técnica; ninguna visita significa que el enlace no llegó. En ambos casos, escribe tú antes de que escriban ellos.
Desde la propia galería, sin instalar nada ni crear cuenta. Cada foto tiene su descarga individual, cada escena la suya y hay una descarga de la boda completa que se prepara en segundo plano. Al bajar se elige entre calidad original, para imprimir y archivar, y versión web, más ligera para compartir.
Se puede, pero no es lo recomendable. Una boda ocupa entre 3 y 9 GB solo en fotos, y en el teléfono hay que comprobar el espacio libre, evitar los datos móviles y descomprimir el archivo a mano después. Para la copia definitiva, mejor un ordenador con wifi; el móvil, para fotos sueltas.
Depende del peso y de la conexión: con 5 GB y una fibra doméstica normal son unos minutos, y con datos móviles puede no completarse. Por eso el paquete se prepara en segundo plano y llega un aviso por email cuando está listo, en lugar de obligar a esperar con el navegador abierto.
No. El vídeo se reproduce dentro de la galería en streaming adaptativo hasta 4K, ajustado a la conexión de cada persona, igual que en un servicio de streaming. La descarga del archivo original tiene sentido para archivarlo, no para verlo la primera vez.
No. En Revea la pareja y los invitados entran por un enlace y descargan sin registrarse. Si quieres control, puedes proteger la galería con contraseña o pedir el email al entrar, pero en ningún caso hace falta que nadie se cree un usuario para bajar sus fotos.
Sí. Las analíticas de cada galería registran visitas, descargas de fotos, de vídeo y del paquete completo, además del dispositivo. Recibes un email en la primera visita de tu cliente y un resumen diario de descargas los días que las hay. Ambos avisos se pueden desactivar.
Avisar antes, no después. Pon la fecha de expiración desde el principio y dila en el email de entrega, con los avisos previos activados. Si tienes la renovación habilitada, el cliente puede recuperar el acceso pagando la prórroga y el importe llega directo a tu cuenta de Stripe.
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Probar Revea gratisGuía práctica para fotógrafos: cómo entregar las fotos de una boda de forma profesional, galería online, organización por momentos, contraseña y descarga.
¿Cuánto tiempo debe estar online una galería de boda? Práctica sana: 6-12 meses incluidos, caducidad comunicada en el contrato y renovación como ingreso extra.
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