Entrega de bodas
Organizar las fotos de una boda por escenas consiste en repartir la entrega en capítulos cronológicos —preparativos, ceremonia, cóctel, banquete y fiesta— y ordenar cada capítulo tal y como ocurrió. Entre seis y diez escenas cubren una boda completa de día entero. Por debajo de seis la galería se lee como un montón de archivos; por encima de diez se fragmenta y obliga a la pareja a saltar demasiado.
Aquí tienes qué escenas usar según el tipo de boda, cuántas fotos poner en cada una, cómo ordenarlas por dentro para que la historia tenga ritmo, dónde encaja el vídeo y los errores que más se repiten al montar la galería.
Actualizado: agosto 2026
Una escena es un capítulo de la boda con su propio título, su cabecera y su bloque de fotos dentro de la galería. La pareja no la abre ni la cierra: la recorre bajando, igual que un reportaje de revista. Esa es la diferencia con una carpeta, que obliga a entrar, mirar, volver atrás y entrar en la siguiente.
La distinción importa porque cambia cómo se lee la entrega. Una carpeta llamada "Ceremonia" es un contenedor: dice dónde está algo. Una escena llamada "Ceremonia" es una transición: prepara al que mira para lo que viene, con una cabecera que puede llevar su propia foto y su propia tipografía. En Revea las escenas se ordenan arrastrando, así que reorganizar el día entero cuesta un minuto, no una tarde de renombrar directorios.
La regla práctica: una escena es un cambio de momento, de sitio o de luz. Si al pasar de una foto a la siguiente cambia alguna de esas tres cosas, ahí hay un corte. Si no cambia ninguna, estás partiendo por partir.
La estructura que funciona en la mayoría de bodas de día entero en España son ocho capítulos, aunque no todos aparecen siempre. Los preparativos suelen ir separados por persona cuando cada uno se viste en un sitio distinto, y en muchas bodas el cóctel y el banquete se disfrutan mejor juntos que separados.
Adapta la lista al día real, no al revés. Una boda civil en una finca a mediodía no tiene "llegada a la iglesia", y una boda con dos ceremonias necesita dos escenas de ceremonia. Lo que no conviene es inventar capítulos que la pareja no reconozca: si no lo vivieron como un momento aparte, no lo entregues como tal.
El reparto habitual de una entrega de 500 fotos es aproximadamente: preparativos 15%, ceremonia 20%, felicitaciones y grupos 15%, retrato de pareja 10%, cóctel 10%, banquete 15% y fiesta 15%. No es una regla sagrada, es un termómetro: si una escena se te dispara al 40%, casi siempre quedan ráfagas sin resolver dentro.
Hay un mínimo por debajo del cual una escena no se sostiene. Con menos de diez fotos, un capítulo parece un descuido más que una decisión. Si te salen seis fotos de cóctel, no hagas escena de cóctel: fúndelas con el banquete y quédate con un capítulo bueno en vez de dos flojos.
El techo tiene que ver con la pantalla. La mayoría de invitados abren la galería en el móvil y bajan con el pulgar, así que una escena de más de 120 fotos se hace larga sin que nadie sepa por qué. Cuando una escena crece demasiado, casi siempre se puede partir por un cambio real de sitio o de luz: la ceremonia en interior y la salida a la puerta de la iglesia son dos momentos distintos, aunque pasaran seguidos.
Dentro de una escena manda la cronología, con dos excepciones deliberadas: la primera foto y la última. La primera abre el capítulo y debe funcionar sola —un plano general que sitúa, o el detalle que resume el momento—. La última cierra y da paso a la siguiente escena, así que conviene que sea tranquila: un plano abierto, una salida, algo que no deje al que mira a media frase.
Entre esas dos, alterna escalas. Tres planos generales seguidos aplanan el ritmo igual que tres primeros planos seguidos lo saturan. La secuencia que mejor funciona es general para situar, medio para contar y cerrado para el gesto, repetida con variaciones a lo largo del capítulo.
Cuida también las parejas de fotos. En pantalla de escritorio la galería coloca varias fotos por fila, así que dos verticales seguidas se ven juntas y se comparan solas: si son casi iguales, una sobra; si son de personas distintas, funcionan. En Revea puedes cambiar columnas y espaciado de la retícula, y reordenar las fotos dentro de la escena arrastrando, con vista previa en vivo mientras lo haces.
Si la boda tiene vídeo, va arriba. Es lo primero que la pareja quiere ver al abrir el enlace, y enterrarlo en una escena intermedia convierte la pieza en la que más horas has invertido en un anexo. En Revea el vídeo se reproduce en streaming adaptativo hasta 4K dentro de la propia galería, sin que nadie descargue nada, y uno de los diseños de portada permite que sea el propio vídeo el que abra la entrega.
Con el tráiler y la película larga funciona bien separarlos: el tráiler arriba, donde lo verá todo el mundo, y la película completa en su propia escena, para quien se siente a verla entera. Son dos consumos distintos y compiten mal en el mismo bloque.
Antes de subir, deja los archivos ordenados en disco como quieres verlos en la galería. Exporta cada capítulo a su carpeta y numera los archivos con ceros a la izquierda (0001, 0002…), porque la ordenación alfabética coloca "10" antes que "2" y desmonta el orden que acabas de decidir. Si vienes de otra plataforma, el importador ZIP de Revea crea las escenas respetando la estructura de carpetas del archivo exportado.
El más común es organizar por lo que a ti te costó hacer en vez de por lo que la pareja vivió. Una escena entera de detalles de la mesa porque te llevó cuarenta minutos montarlos no interesa a nadie que no seas tú. El criterio es siempre el del que mira.
El segundo es dejar un cajón final llamado "Otros" o "Varias". Todo lo que acaba ahí es material que no supiste dónde poner, y se nota: es el bloque que la pareja pasa en diagonal. Si una foto no encaja en ninguna escena, casi siempre es que no debería estar en la entrega.
El tercero es olvidar que hay dos audiencias. La pareja recorre la galería entera en orden; los invitados entran a buscarse. Por eso conviene que las escenas más sociales —felicitaciones, cóctel, fiesta— estén bien separadas y bien nombradas, y por eso la búsqueda por cara resuelve el resto: cada invitado se hace un selfie y ve solo las fotos donde aparece, sin recorrer los ocho capítulos. Si además compartes solo una parte con la familia que no pudo ir, cada escena tiene su propio enlace y su propia descarga.
Lista los capítulos reales de esa boda, en orden, en una nota. Cinco minutos de guion evitan una hora de arrastrar fotos de una escena a otra.
Una carpeta por escena, con los archivos numerados con ceros a la izquierda. Lo que no encaje en ninguna carpeta, revísalo: probablemente sobre.
Sube capítulo a capítulo, no todo de golpe: así compruebas el reparto sobre la marcha y detectas la escena que se ha quedado corta.
Revisa la primera y la última foto de cada escena y elige la foto de cabecera. Es el paso que más cambia la sensación de la galería y el que menos tiempo cuesta.
Baja la galería entera con el pulgar, como hará la pareja. Los bloques largos, las repeticiones y los cortes raros solo se ven así.
Entre seis y diez para una boda completa de día entero. Una boda de media jornada se queda en cuatro o cinco, y una preboda en una o dos. Más de diez fragmenta el recorrido; menos de seis deja capítulos demasiado largos que la pareja acaba pasando en diagonal.
En orden cronológico, capítulo por capítulo, salvo la primera y la última foto de cada escena: la primera abre y sitúa, la última cierra con un plano tranquilo. Dentro del capítulo, alterna planos generales, medios y cerrados en vez de agruparlos por escala.
Depende del peso real del momento, pero como referencia sobre una entrega de 500 fotos: ceremonia en torno al 20%, preparativos, banquete, fiesta y grupos alrededor del 15% cada uno, y cóctel y retrato de pareja sobre el 10%. Menos de diez fotos no sostienen una escena propia.
Arriba, antes de las escenas de fotos. Es lo primero que la pareja quiere ver y lo que más comparte. Si hay tráiler y película completa, deja el tráiler arriba y la película en su propia escena: son dos formas distintas de verlo y compiten mal en el mismo bloque.
Solo si los detalles fueron parte del día para la pareja y tienes material suficiente para sostener el capítulo. En la mayoría de bodas funcionan mejor repartidos: los detalles del vestido con los preparativos, los del salón con el banquete. Lo que no funciona es un cajón de sastre al final.
Con numeración de ancho fijo y ceros a la izquierda (0001, 0002, 0010), porque la ordenación alfabética coloca "10" antes que "2". Un prefijo de escena ayuda si subes todo junto: 02-ceremonia-0001. Con las carpetas ya ordenadas, la galería respeta el orden que has decidido.
Sí. En Revea el orden de las escenas y el de las fotos dentro de cada escena se cambia arrastrando, también con la galería ya publicada, y el cliente ve el cambio al recargar. Reordenar no rompe el enlace ni obliga a volver a subir nada.
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