Familia y eventos
Una sesión de familia o de embarazo se entrega en una galería online privada, con una selección editada de entre 30 y 60 fotos, en un plazo de una a tres semanas y con un único enlace que se abre en el navegador del móvil sin registro. La entrega tarda menos y pesa menos que una boda, pero se mira más veces: es el reportaje que la familia enseña a los abuelos, reenvía por mensajería y vuelve a abrir meses después.
En esta guía tienes en qué se diferencia esta entrega de la de una boda, cuántas fotos y en qué plazo conviene entregar, cómo montar una galería para una sesión corta, cómo pedir la selección de favoritas sin cadenas de mensajes, qué cuidar cuando hay menores en las fotos y cómo montar todo esto en serie cuando encadenas varias sesiones a la semana.
Actualizado: septiembre 2026
Cambian cuatro cosas: el volumen, el plazo, quién mira y cada cuánto vuelve. Una sesión de una hora produce una fracción del material de una boda, se espera en semanas y no en meses, y la ve un círculo pequeño y muy motivado: padres, abuelos, dos o tres tíos. No hay 200 invitados buscando su foto.
La diferencia que más pesa en el negocio es la recurrencia. Una pareja te contrata una vez para su boda; una familia puede volver por el embarazo, por el recién nacido, por el primer cumpleaños y por la sesión de cada otoño. La entrega es, por tanto, el último contacto de este encargo y el primer argumento del siguiente: si abrir la galería fue fácil y quedó bonita, la conversación del año que viene empieza a favor.
Eso obliga a un cambio de criterio. La galería de una sesión tiene que resolverse en el primer minuto desde un teléfono, con las mejores fotos arriba y la descarga a un toque. Si hay que explicar cómo funciona, ya has perdido.
Lo habitual en el sector es entregar entre 30 y 60 fotos editadas de una sesión de una hora, y entre 15 y 30 de una mini sesión. Es un rango, no una regla: lo que decide es que no haya dos fotos casi iguales. En una sesión corta, el mismo gesto repetido seis veces no aporta variedad, aporta ruido, y el cliente acaba pidiéndote que le digas cuál es la buena.
Con el plazo pasa lo contrario que en una boda: aquí la expectativa es corta. Una a tres semanas es lo razonable para una sesión de familia, y con las sesiones de embarazo o de recién nacido conviene apretar todavía más, porque el material caduca emocionalmente: unas fotos de embarazo que llegan cuando el bebé ya ha nacido pierden la mitad de su sentido.
Escribe ambas cifras en el presupuesto, no en un mensaje suelto. "Entre 30 y 40 fotos editadas en un plazo de dos semanas" evita las dos discusiones más frecuentes de este tipo de encargo: cuántas van a ser y cuándo llegan. Y si vas a hacer un adelanto de dos o tres imágenes a los pocos días, dilo también: gestiona la ansiedad de la espera y da algo que compartir mientras llega el resto.
Con dos o tres escenas basta. En una boda tiene sentido dividir el día en preparativos, ceremonia, cóctel y fiesta; en una sesión de familia, un exceso de capítulos convierte en laberinto lo que se recorre en un minuto. Agrupaciones como "Retratos", "Juntos" y "Detalles" ordenan sin estorbar, y si hiciste vídeo, ponlo en la misma galería: se reproduce dentro, en streaming adaptativo, sin que nadie tenga que descargar un archivo para verlo.
La portada es la mitad de la entrega. Elige la foto que resume la sesión y comprueba cómo recorta en vertical, porque el enlace se va a abrir desde el teléfono: una imagen apaisada muy abierta pierde los laterales justo donde está la familia. En Revea cada portada tiene un punto de interés configurable, así que decides tú qué parte de la foto se ve siempre en pantalla pequeña en lugar de dejarlo al recorte automático.
En la retícula, sé generoso. Con 40 fotos no necesitas densidad: una o dos columnas con espaciado amplio hacen que cada imagen se mire de verdad, que es lo que buscas cuando el reportaje es corto. Tres o más columnas en el móvil convierten las caras en sellos, y en una sesión donde el protagonista es un bebé, la cara es la foto entera.
Sobre las descargas, deja claras las dos calidades. La versión web, con el lado largo en torno a 2.048 píxeles, es la que se usa para compartir desde el móvil; la calidad original es la que hay que guardar para imprimir. En Revea la descarga completa se prepara en segundo plano y avisa por email cuando está lista, así que nadie se queda mirando una barra de progreso.
El momento más caótico de una sesión de familia no es la entrega, es lo que viene después: elegir cuáles se imprimen, cuáles van al álbum o cuáles quiere ampliadas la abuela. Si esa conversación ocurre por mensajería, acabas con una lista de nombres de archivo escritos a mano, con erratas, repartida en catorce mensajes.
La galería resuelve eso sola. La familia marca sus favoritas dentro de la propia galería y tú ves la lista completa desde tu panel, con los nombres de archivo exactos. Es el mismo mecanismo que usan los fotógrafos de boda para elegir las fotos del álbum, y en una sesión corta funciona todavía mejor porque hay menos que revisar.
Pide la selección con un número concreto y una fecha. "Elegid vuestras 10 favoritas antes del viernes" produce una respuesta; "decidme cuáles os gustan más" produce silencio durante tres semanas. Y cuando tengas la lista, sabrás además qué tipo de foto conecta con tus clientes, que es información que sirve para preparar la siguiente sesión y para elegir qué enseñas en tu portfolio.
En una sesión de familia salen niños, y muchas veces salen casi solo niños. Eso sube el listón: la galería debe ser privada y no aparecer en buscadores, algo que en Revea es el comportamiento por defecto de todas las galerías. Si los padres lo prefieren, añade contraseña, y comprueba que esa contraseña protege también las descargas y no solo la vista, que es donde fallan bastantes plataformas.
Ten la conversación antes de entregar, no después. Quién puede descargar en alta resolución, si el enlace se puede reenviar al resto de la familia y, sobre todo, si puedes publicar alguna imagen en tu web o en tus redes. Ese permiso se pide y se recoge por escrito antes de la sesión, junto al resto de condiciones del encargo; para la redacción concreta de la cláusula, tu asesoría.
Y define desde el principio cuánto tiempo va a estar disponible la galería. En Revea la caducidad se configura por galería y, si lo activas, el cliente recibe avisos antes de que expire y puede renovarla pagando él la renovación, con el importe directo a tu cuenta. Decirlo el día de la entrega, y no cuando el enlace ya no funciona, evita el mensaje incómodo de "hemos perdido las fotos" dos años después.
Con una boda al mes, montar cada galería con calma es viable. Con seis sesiones de familia en un fin de semana de otoño, no: si cada entrega implica rehacer portada, tipografía y colores desde cero, el margen se lo come el montaje. La solución es tener tu diseño decidido una vez y aplicarlo siempre.
En Revea puedes guardar hasta tres configuraciones completas propias y marcar una como diseño por defecto. Con eso, entregar una sesión se reduce a tres pasos: subir, repartir en sus dos o tres escenas y enviar el enlace. Todo lo demás —portada, retícula, tipografía, paleta— ya viene puesto, y si trabajas con familias que no hablan español, cada galería se entrega en español o en inglés, incluidos los emails que recibe el cliente.
Cierra el círculo midiendo. Recibes un aviso por email en la primera visita de tu cliente a cada galería y un resumen diario de descargas los días que las hay, así que sabes que la entrega ha llegado sin tener que preguntar. Si pasan cinco días sin que nadie abra el enlace, el problema no está en las fotos: está en el email de entrega, o en que fue a la bandeja de promociones.
Descarta duplicados y quédate con el número que prometiste en el presupuesto. Editar de más para luego no entregarlo es trabajo regalado.
Aplica tu diseño guardado, elige la portada y fija su punto de interés para que el recorte vertical no corte a nadie.
Privada siempre; contraseña si la quieren, y que proteja también las descargas. Deja dicho quién puede descargar en calidad original.
Un enlace para toda la entrega, con un número de favoritas y una fecha concreta si vas a preparar álbum o ampliaciones.
El aviso de primera visita te lo confirma. Si a los pocos días nadie ha entrado, reenvía por otro canal antes de dar la entrega por hecha.
Lo habitual son entre 30 y 60 fotos editadas en una sesión de una hora, y entre 15 y 30 en una mini sesión. Más que el número, importa que no haya variaciones casi idénticas del mismo gesto: en una entrega corta, cada foto repetida resta. Deja la cifra escrita en el presupuesto.
Entre una y dos semanas, antes que una sesión de familia normal. El material tiene fecha de caducidad emocional: unas fotos de embarazo que llegan cuando el bebé ya ha nacido pierden buena parte de su sentido. Si vas a tardar más, dilo al reservar, no al entregar.
Con un enlace que se abre directamente en el navegador del móvil, sin aplicaciones ni registro. Ese es el nivel de simplicidad exigible: si hay que instalar algo o crear una cuenta, parte de la familia se queda fuera y acabarás mandando fotos sueltas por mensajería.
Como mínimo, la galería debe ser privada y no aparecer en buscadores. La contraseña es una capa más que conviene ofrecer a los padres y dejar que decidan ellos. Si la activas, comprueba que protege también las descargas, no solo la visualización de la galería.
Que marquen sus favoritas dentro de la propia galería: tú ves la lista con los nombres de archivo exactos, sin transcribir nada. Pídelo con un número y una fecha concretos, del tipo "vuestras 10 favoritas antes del viernes". Una petición abierta se queda sin respuesta.
El que definas en tu servicio, dicho el día de la entrega y no cuando el enlace deja de funcionar. La caducidad se configura por galería y puedes activar que el cliente reciba avisos antes de que expire y la renueve pagando él, con el importe directo a tu cuenta.
Cada sesión lleva la suya, pero no tienes que rediseñarla cada vez. Guarda tu configuración de portada, retícula y tipografía como diseño propio y márcala por defecto: entregar se reduce a subir, repartir en dos o tres escenas y enviar el enlace.
Galerías privadas que se abren en el móvil sin registro, con tus diseños guardados, favoritas para la selección y aviso cuando tu cliente entra. Prueba Revea 30 días gratis, sin tarjeta.
Probar Revea gratisGuía para fotógrafos: cómo entregar las fotos de una comunión o bautizo, galería fácil para los abuelos, privacidad con menores y temporada sin agobios.
Cómo hacer la selección de fotos con el cliente sin WhatsApp ni Excel: favoritos y selecciones con número objetivo dentro de la galería, y la lista exacta.
¿Cuánto tiempo debe estar online una galería de boda? Práctica sana: 6-12 meses incluidos, caducidad comunicada en el contrato y renovación como ingreso extra.