Cobros
El resto de una boda se cobra antes de entregar la galería y, mejor todavía, antes del día del evento: con una fecha fija escrita en el contrato, no con un "cuando podáis". Entregar primero y cobrar después convierte tu factura en una tarea pendiente más de la pareja, justo cuando la boda ya ha pasado y su cabeza está en otra cosa.
En esta guía tienes cuándo situar el último pago, por qué cobrar antes de entregar y no después, cómo redactar la cláusula que lo sostiene, cómo pedir el dinero sin que la conversación se enfríe, qué medio de cobro conviene y qué factura emitir en cada tramo.
Actualizado: septiembre 2026
Con fecha cerrada y anterior al día de la boda. El calendario más limpio deja la señal a la firma y el pendiente vencido unos días antes del evento, de modo que llegas a la boda con el encargo pagado por completo y la entrega deja de ser una negociación.
La alternativa que muchos fotógrafos arrastran por costumbre es cobrar el pendiente contra la entrega de la galería. Funciona, pero traslada el cobro al peor momento: semanas después de la boda, cuando la pareja ha vuelto del viaje, ha pagado a todos los proveedores y ya no tiene ninguna urgencia. Si eliges esa opción, el contrato tiene que decirlo desde el primer día.
Lo que no funciona es no fijar fecha. "El resto antes de la entrega" es una condición sin vencimiento: no puedes reclamar un pago que todavía no ha vencido, y la pareja no puede pagar algo cuya fecha nadie le ha dicho. Una fecha concreta, o un número de días antes del evento, convierte el cobro en un trámite de calendario.
Porque después de entregar desapareces de la lista de prioridades. No suele haber mala fe: la pareja ya tiene lo que quería, la boda es pasado y tu factura compite con la hipoteca y la reforma del piso. Cada semana que pasa, el cobro cuesta un mensaje más.
También es una cuestión de tesorería. El grueso de tu trabajo ocurre después del evento: descarga, copias de seguridad, selección, edición, montaje del vídeo y preparación de la entrega. Si el pendiente se cobra al final de ese proceso, estás financiando durante semanas un encargo que ya has ejecutado.
Y hay un efecto menos evidente: el mensaje de entrega cambia de tono. Una galería que llega con un "por cierto, quedan 900 euros" es un recibo. Una galería que llega sin nada pendiente es un regalo, y es el momento en que la pareja está más dispuesta a recomendarte y a comprar un álbum.
La cláusula económica tiene que responder cinco cosas sin rodeos: cuánto queda pendiente, cuándo vence, cómo se paga, qué ocurre si no se paga y qué documento emites por cada cobro. Cuatro o cinco líneas bastan, y evitan la mayoría de conversaciones incómodas.
La frase clave es la que ata la entrega al pago íntegro: la galería se entrega una vez abonado el total pactado. Condicionar la entrega al cobro es práctica comercial habitual en cualquier servicio, pero solo se sostiene bien si la pareja lo conoce antes de contratar. Una condición que aparece el día de la entrega parece una presión; la misma condición firmada un año antes es el procedimiento normal.
Escribe los importes en euros, no solo en porcentaje. Si el encargo se amplía después con una preboda, horas extra o una segunda cámara, un porcentaje sobre un total que ha cambiado se presta a interpretación. Los extras posteriores se facturan aparte, con su propio vencimiento, y no se mezclan con el calendario original.
Anunciándolo antes de que toque. Si el calendario de pagos aparece en el presupuesto, se repite en el contrato y se recuerda una vez antes del vencimiento, el último pago no es una petición: es una fecha que las dos partes ya tenían apuntada.
El aviso previo funciona mejor entre diez y quince días antes del vencimiento, y tiene que ser corto. Importe, concepto, fecha límite y datos de pago en el mismo mensaje. Partirlo en dos mensajes, uno para avisar y otro con el número de cuenta, es la forma más habitual de perder una semana.
Si llega el vencimiento y no hay ingreso, el recordatorio va en tono neutro y por escrito, no por una nota de voz. La mayoría de retrasos son despistes: un correo que no se abrió, un mes con demasiadas facturas. Un mensaje breve que recuerde la fecha pactada y ofrezca el enlace o la cuenta resuelve casi todos sin desgaste.
La transferencia bancaria sigue siendo el medio por defecto para el pago final: no tiene comisión para ti, admite cualquier importe y deja rastro con concepto y fecha. Desde 2025, el reglamento europeo de pagos inmediatos obliga a los bancos de la zona euro a ofrecer transferencias inmediatas en euros, así que el dinero puede estar disponible en segundos.
Bizum es cómodo para importes pequeños, pero cada banco fija sus propios límites por operación y por día, y un pago final de boda suele superarlos. La pasarela con tarjeta cobra una comisión por transacción que tienes que tener asumida en tu precio; a cambio cobra al instante y es casi obligatoria con parejas que viven fuera de la zona euro.
En cuanto a la factura, un cobro anticipado se factura cuando se cobra, no cuando termina el servicio. El artículo 75.Dos de la Ley del IVA establece que los pagos anticipados anteriores a la prestación devengan el impuesto en el momento del cobro y por el importe percibido. La factura del tramo final imputa lo ya abonado para que la suma cuadre con el total pactado. Cualquier duda sobre tu régimen concreto es conversación de asesoría, no de blog.
El pago final no es el único cobro de una boda. Después de la entrega aparecen los archivos en bruto, el material de la segunda cámara, una pieza extra para redes o un álbum. Esos extras son ventas nuevas y se cobran antes de entregar, igual que el encargo principal, pero con un flujo más ágil: no hace falta un calendario, basta con que el pago desbloquee la descarga.
Es justo lo que hace Revea Transfer: preparas el envío con los archivos, le pones precio y el destinatario paga con tarjeta para poder descargar. El cargo va directo a tu cuenta de Stripe, sin comisión de Revea, y tú te enteras cuando la descarga se completa. Transfer está incluido en los planes Professional y Studio y disponible completo durante la prueba gratuita.
Para la galería de la boda, el control es más simple todavía: publicas cuando el encargo está pagado. Mientras tanto la galería sigue siendo un borrador que solo ves tú, y el enlace no existe para nadie más. Si además activas la renovación de galerías caducadas, la pareja puede alargar su acceso pagando, y ese importe también llega directo a tu cuenta.
Casi todos los cobros que se eternizan comparten el mismo origen: una condición que nunca se escribió, o un mensaje que llegó tarde. Revisar esta lista antes de la temporada cuesta diez minutos y ahorra bastantes recordatorios.
Importe en euros y fecha anterior a la boda, en la misma cláusula que la señal. La pareja sale de la reunión con el calendario completo.
Diez o quince días antes, un mensaje corto con importe, concepto, fecha límite y datos de pago juntos. Sin adjuntos que haya que buscar.
El mismo día del cobro: confirmación breve y factura del tramo, imputando lo ya abonado. El encargo queda a cero antes de la boda.
Cuando esté editada, el enlace sale limpio: ninguna mención al dinero, porque ya no queda nada por cobrar. Los extras van aparte y con su propio enlace.
Con fecha fija anterior al día del evento, y en todo caso antes de entregar la galería. Lo más limpio es señal a la firma y pendiente vencido unos días antes de la boda, para llegar al evento con el encargo pagado. Si prefieres cobrar contra entrega, tiene que estar escrito en el contrato desde la firma.
Es la práctica habitual en cualquier servicio: se entrega cuando se completa el pago pactado. La clave está en que la condición figure en el presupuesto y en el contrato desde el principio, no que aparezca el día de la entrega. Para tu caso concreto, consulta con tu asesoría.
Si la señal se sitúa entre el 20 % y el 30 % del total a la firma, el pendiente es el 70 % u 80 % restante, en uno o dos pagos. En encargos largos o con preboda conviene partirlo: un pago intermedio y el último antes de la boda, ambos con fecha cerrada.
Sí. Cada cobro se factura cuando se produce: el artículo 75.Dos de la Ley del IVA sitúa el devengo de los pagos anticipados en el momento del cobro y por el importe percibido. La factura del tramo final imputa lo ya abonado para que el conjunto cuadre con el total pactado.
Aplica lo pactado: recordatorio por escrito con la fecha vencida, la entrega en suspenso hasta el cobro y constancia de cada aviso. La mayoría de retrasos son despistes y se resuelven con un mensaje. Si la deuda se alarga, consulta con tu asesoría antes de dar ningún paso.
Transferencia por defecto: sin comisión para ti, sin tope práctico y con rastro del concepto y la fecha. La tarjeta cobra al instante a cambio de una comisión por transacción, y compensa con parejas que viven fuera de la zona euro, donde una transferencia internacional puede tardar días.
Sí, y es el momento en que mejor se venden. Los archivos en bruto, el material de la segunda cámara o una pieza extra se envían con un enlace de pago previo: el destinatario paga y la descarga se desbloquea. En Revea Transfer el cobro llega directo a tu cuenta de Stripe, sin comisión de Revea.
Con Revea firmas el contrato con el calendario de pagos dentro, publicas la galería cuando el encargo está pagado y cobras los extras con un enlace que desbloquea la descarga al pagar, directo a tu cuenta de Stripe. Prueba 30 días gratis, sin tarjeta.
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