Contratos
La señal de una boda se cobra a la firma del contrato, se sitúa habitualmente entre el 20 % y el 30 % del total y retribuye una cosa concreta: bloquear una fecha en exclusiva. La fecha no se reserva cuando la pareja dice que sí, sino cuando el contrato está firmado y el dinero ha entrado. Hasta entonces, ese día sigue a la venta.
En esta guía tienes cuánto pedir, cuándo pedirlo, qué medio de cobro conviene según el importe, qué documento emitir para Hacienda, cómo redactar la cláusula que ata la señal a la reserva y qué hacer cuando la firma llega pero el pago no.
Actualizado: septiembre 2026
Es el importe que la pareja abona al firmar para que dejes de vender su fecha. No es un adelanto del precio final, aunque se descuente de él: lo que paga es la exclusividad de un día que a partir de ese momento rechazas a cualquier otra pareja.
Ese matiz decide todas las conversaciones posteriores. Si la señal figura en el contrato como "primer pago", cualquiera entiende que sin servicio hay devolución. Si figura como contraprestación por reservar la fecha, se sostiene sola: el servicio de reserva empieza el día de la firma y se presta aunque la boda nunca llegue a celebrarse.
Conviene además no llamarla de dos maneras distintas dentro del mismo documento. Elige un término, señal o reserva, y úsalo igual en la cláusula económica, en la de cancelación y en la factura. Los contratos que alternan "señal", "anticipo" y "arras" son los que acaban discutiéndose, porque cada palabra arrastra su propia expectativa.
Lo habitual en España se mueve entre el 20 % y el 30 % del total a la firma. Es el mismo criterio que aplican la finca y el catering, así que la pareja llega a tu reunión con ese modelo ya asumido y rara vez lo discute. Por debajo del 20 % la señal deja de compensar el año que tienes esa fecha bloqueada; muy por encima del 30 % se convierte en una barrera de entrada justo en el momento en que la pareja está decidiendo.
Escribe el importe en euros, no solo en porcentaje. Si más adelante amplías el encargo con una preboda o una segunda cámara, un porcentaje sobre un total que ha cambiado se presta a interpretación; una cifra cerrada, no. El porcentaje puedes dejarlo entre paréntesis a título informativo.
Para el resto, dos calendarios funcionan bien y evitan discusiones. El más común reparte el importe en un pago intermedio y un último pago antes de la boda. El otro, más simple, deja el pendiente en un único pago con fecha fija anterior al día del evento. En ambos casos, el pendiente se abona antes de la entrega de la galería, no después.
La transferencia bancaria sigue siendo el medio por defecto para la señal de una boda: no tiene comisión para ti, deja rastro con concepto y fecha, y admite cualquier importe. Desde 2025 el reglamento europeo de pagos inmediatos obliga a los bancos de la zona euro a ofrecer transferencias inmediatas en euros, así que el dinero puede estar disponible en segundos en lugar del día hábil siguiente.
Bizum es cómodo para importes pequeños, pero cada banco fija sus propios límites por operación y por día, y una señal de boda los supera con frecuencia. Sirve bien para un extra tardío o para una preboda suelta; para la reserva, mejor transferencia.
La pasarela de pago con tarjeta cobra una comisión por transacción, y ese coste tiene que estar en tu precio o asumido de antemano. A cambio, cobra en el momento y elimina el hueco entre la firma y el ingreso. Si trabajas con parejas extranjeras, es casi obligatoria: una transferencia internacional a un banco fuera de la zona euro puede tardar días y llegar con comisiones que nadie había previsto.
Un cobro anticipado se factura cuando se cobra, no cuando se celebra la boda. En el IVA español, los pagos anticipados anteriores a la prestación del servicio devengan el impuesto en el momento del cobro y por el importe efectivamente percibido, según el artículo 75.Dos de la Ley del IVA. Traducido a tu flujo: la señal lleva su propia factura, con su fecha de cobro.
Al finalizar el encargo emites la factura del resto e imputas lo ya cobrado, para que la suma de ambas cuadre con el total pactado. Es el mismo esquema que usan las fincas y no tiene ninguna complicación, siempre que la primera factura diga con claridad que corresponde a un anticipo de un servicio concreto y de una fecha concreta.
La pareja contrata como particular, así que necesitarás sus datos completos para la factura: nombre, apellidos, DNI y dirección. Pídelos en la misma reunión, junto con los del contrato, y no dos meses después por WhatsApp. Cualquier duda sobre tipos aplicables, recargos o tu régimen fiscal concreto es conversación de asesoría, no de blog.
La cláusula económica tiene que responder cinco preguntas sin rodeos: cuánto, cuándo, cómo se paga, qué retribuye y qué pasa si no se paga. Cuatro o cinco líneas bastan, y son más útiles que una página de lenguaje jurídico copiado de otro país.
La frase que más problemas evita es la que condiciona la reserva al cobro: la fecha queda bloqueada cuando se firma el contrato y se recibe la señal, no antes. Sin ella, una pareja que firma y tarda tres semanas en pagar cree tener la fecha reservada mientras tú sigues sin poder venderla ni con derecho a soltarla.
Fija también un plazo corto para el pago desde la firma, por ejemplo cinco días naturales, y di qué ocurre al vencer: la reserva decae y la fecha vuelve a estar disponible sin penalización para nadie. Y remite a la cláusula de cancelación para el destino de la señal si la pareja se echa atrás, en lugar de repetir ahí las condiciones.
El primero es bloquear la agenda con un "sí" verbal. Entre la reunión y la firma pueden pasar semanas, y en ese hueco entran otras consultas para el mismo día que acabas rechazando por una reserva que nunca se materializó. Mientras no haya contrato firmado y señal cobrada, la fecha está libre y así hay que decirlo.
El segundo es mandar el contrato y el número de cuenta en dos mensajes distintos y en días distintos. Cada paso extra es una oportunidad de que la conversación se enfríe. Firma y datos de pago van juntos, en el mismo envío, el mismo día de la reunión.
El tercero es no dejar constancia de qué versión del documento se firmó. Si el contrato se negocia por email y acaba en un PDF escaneado, nadie puede acreditar después qué texto aceptó cada parte. Firmar online con registro de auditoría y huella del documento original cierra ese hueco: consta quién firmó, cuándo y sobre qué archivo exacto.
Horas de cobertura, entregables, si hay vídeo y fecha aproximada de entrega. La señal se calcula sobre un total cerrado, no sobre una idea.
Qué importe es, qué reserva y cuándo se paga el resto. Dicho en voz alta antes de firmar, deja de ser una sorpresa desagradable después.
El mismo día, en el mismo mensaje. Los dos miembros de la pareja reciben su enlace de firma y firman en paralelo desde el móvil.
Cuando el dinero está, y no antes, la fecha pasa a reservada. Un correo breve confirmándolo cierra el círculo para las dos partes.
Con la fecha de cobro y el detalle del servicio y del día reservado. El resto se factura al final, imputando lo ya abonado.
Lo habitual en España es entre el 20 % y el 30 % del total a la firma del contrato, con el resto repartido en uno o dos pagos anteriores a la boda. Más importante que el porcentaje es dejar el importe en euros por escrito, decir qué retribuye y fijar las fechas del pendiente.
Depende de lo que diga tu contrato. Si la señal está redactada como contraprestación por reservar la fecha en exclusiva, y no como un simple adelanto, lo habitual es que no se devuelva, porque ese servicio de reserva sí se prestó desde la firma. Las condiciones concretas van en la cláusula de cancelación, con una escala según la antelación.
Cuando concurren las dos cosas: contrato firmado y señal cobrada. Escríbelo así en la cláusula económica. Con solo la firma, una pareja puede tardar semanas en pagar creyendo que tiene el día bloqueado mientras tú rechazas otras consultas para esa misma fecha.
Se factura al cobrar. El artículo 75.Dos de la Ley del IVA establece que los pagos anticipados anteriores a la prestación del servicio devengan el impuesto en el momento del cobro y por el importe percibido. Al terminar el encargo se emite la factura del resto imputando lo ya abonado. Consulta tu caso concreto con tu asesoría.
Con una pasarela de pago con tarjeta, que cobra al instante y evita las demoras y comisiones imprevisibles de una transferencia internacional. Si la pareja está en la zona euro, una transferencia inmediata en euros funciona igual de bien y sin comisión para ti.
Aplicar el plazo que fijaste. Si el contrato dice que la reserva se perfecciona con firma más cobro y da, por ejemplo, cinco días naturales, al vencer ese plazo la fecha vuelve a estar disponible sin penalización. Avisa por escrito un día antes: en la mayoría de casos es un despiste, no una retirada.
Puede, pero no conviene. El encargo les afecta a los dos y decisiones como cancelar, aplazar o autorizar el uso de las imágenes también. Con firma electrónica multi-firmante cada uno recibe su enlace y firma en paralelo desde el móvil, sin que el proceso se alargue ni un día más.
Sube tu contrato a Revea, coloca los campos y los dos novios firman desde el móvil el mismo día de la reunión, con recordatorios automáticos, registro de auditoría y huella SHA-256 del original. El cobro lo haces por tu banco o tu pasarela; en Revea queda la boda con su contrato, su ficha y su galería. Prueba 30 días gratis, sin tarjeta.
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