Entrega de bodas
La portada de la galería de una boda tiene que cumplir cuatro cosas: ser horizontal, dejar a la pareja reconocible sin pegarla al borde, tener una zona tranquila donde quepan el título y la fecha, y entenderse en miniatura. Casi siempre es un plano medio de los dos, no el gran angular espectacular ni el retrato tan cerrado que no deja sitio a nada más.
En esta guía tienes por qué esa foto pesa más que ninguna otra de la entrega, los criterios concretos para elegirla, los errores que se repiten, cómo evitar que el móvil te corte la composición y qué diseño de portada le conviene según el tipo de imagen que hayas elegido.
Actualizado: septiembre 2026
Porque es la única foto que ve todo el mundo. La pareja abre el enlace y ve la portada; los invitados que lo reciben reenviado ven la portada; tú mismo la ves en tu lista de galerías cada vez que entras al panel. El resto del reportaje se mira si esa primera pantalla convence.
Además viaja fuera de la galería. Cuando alguien pega el enlace en un mensaje o en redes, la vista previa que se genera usa la foto de portada recortada a 1.200 × 630 píxeles, con el nombre de la galería encima. Una portada que solo funciona a pantalla completa se convierte ahí en una franja apaisada donde no se distingue quién sale.
Y marca el tono: una portada limpia con aire promete un reportaje editorial; un plano de la fiesta a contraluz promete documental de noche. No es decoración, es la promesa de lo que hay dentro.
Busca un plano medio o medio largo de los dos, horizontal, con la pareja algo descentrada y espacio libre en el otro lado. Ese espacio es donde va a caer el título, y es la diferencia entre un texto que se lee y un texto que aterriza sobre una cara. Si dudas entre dos fotos, quédate con la que tenga la zona lisa más grande: cielo, pared, campo, mantel.
La segunda condición es que se lea en pequeño. Amplía la foto al tamaño de un sello y mírala: si a esa escala no sabes qué está pasando, no sirve de portada aunque sea la mejor imagen del reportaje. Las fotos con muchos elementos, mucha gente o mucha textura se convierten en ruido en cuanto pierden tamaño.
La tercera es emocional y la decides tú: la portada debería ser una foto que la pareja ya haya visto y le guste. En Revea vemos que las portadas que mejor funcionan salen de la selección del adelanto, no de una imagen sorpresa. Abrir la entrega y encontrarse de golpe con una foto que no esperabas es una emoción que puede salir bien o muy mal.
Por último, mira la luz donde va a caer el texto. Los diseños de portada superponen el título claro sobre la imagen, así que una zona muy clara te obliga a pelearte con la legibilidad.
El primero es el plano general enorme. La foto del castillo con la pareja de tres píxeles impresiona en un monitor grande y desaparece en cualquier otro sitio: en el móvil se recorta, en la vista previa del enlace se convierte en paisaje y en tu panel es una miniatura sin protagonistas. Guárdala para la primera foto de la escena de ceremonia.
El segundo es el retrato vertical. Una foto vertical de portada se recorta por arriba y por abajo en escritorio, que es justo donde suelen estar las caras y los pies. Puede funcionar en los diseños pensados para composiciones verticales, pero como decisión por defecto da problemas.
El tercero es la foto de grupo. Una posada con cuarenta invitados es un documento familiar valiosísimo y una portada pésima: nadie se distingue, el título no tiene dónde caer y en miniatura es una mancha de trajes. Lo mismo pasa con las fotos que necesitan contexto para entenderse, esas que son buenísimas cuando ya has visto las diez anteriores.
La mayoría de las galerías se abren desde el teléfono, y ahí la portada apaisada se recorta por los lados. Si la pareja está a la izquierda del encuadre, el recorte vertical se la puede comer entera y dejar en pantalla el trozo de pared que tanto te gustaba.
La solución no es tener dos fotos, es marcar el punto de interés. En Revea cada portada tiene un punto configurable: señalas el lugar exacto de la imagen que debe quedar siempre visible y el recorte de pantalla pequeña se construye alrededor de él. Una foto horizontal bien elegida funciona así en vertical sin exportar una segunda versión.
Ajústalo siempre, no solo cuando falle. Cuesta unos segundos por galería: sin él el recorte se hace por el centro geométrico, que rara vez coincide con las caras.
Revea trae 18 diseños de portada, y la elección correcta depende de la foto, no del gusto del día. Los diseños a sangre, con la imagen ocupando toda la pantalla, piden una foto potente y con espacio limpio para el texto. Los editoriales, que apoyan el título en un bloque lateral, funcionan mejor con imágenes más contenidas y dejan la tipografía como protagonista.
Hay dos casos que no se resuelven con una sola imagen. El diseño spotlight admite hasta seis fotos y el diseño folk trabaja con dos, así que sirven cuando ninguna imagen sola resume el día o cuando quieres abrir con una pequeña secuencia. Elígelas con el mismo criterio que la portada única: que se entiendan pequeñas y que conversen entre ellas en tono y luz.
Si cubres vídeo, tienes además la portada en vídeo: el hero de la galería reproduce el vídeo que elijas en lugar de una foto fija. Es la apertura más contundente para una entrega de foto y vídeo, y encaja especialmente bien con el tráiler, que suele ser lo primero que la pareja quiere enseñar. Reserva para él un montaje corto y con buen arranque: los primeros segundos son la portada de verdad.
Cambiar de diseño es reversible y se ve al instante en la previsualización. Lo que no conviene es elegir el diseño primero y buscar después una foto que encaje: el orden natural es foto, diseño, tipografía.
El texto de portada es corto por definición: el nombre de la pareja y la fecha. Cuanto más largo sea, más ancho necesita y más probable es que se parta en varias líneas justo encima de una cara. Si los nombres son largos, prueba a bajar un punto el tamaño del título antes que a cambiar de foto.
La tipografía de portada se controla aparte del resto de la galería, con su propio tamaño para el título y la fecha. Esa separación es útil: puedes tener una portada con un título grande y editorial y un cuerpo de galería sobrio, sin que uno arrastre al otro.
Comprueba el contraste en la zona real donde cae el texto, no en el conjunto de la imagen. Una foto de tonos medios con una franja blanca en el borde superior puede dejar la fecha ilegible aunque la media de la imagen sea correcta. Si no hay manera, cambia el diseño de portada por uno que sitúe el texto en otra parte.
Publica la galería y ábrela desde tu propio teléfono antes de mandar nada. Mira la portada en vertical, gira el móvil, comprueba que el título se lee y que nadie queda cortado. Pega después el enlace en una conversación contigo mismo para ver la vista previa que van a recibir los invitados: es la comprobación que más se salta y la que más veces revela una portada mal recortada.
Si la galería lleva contraseña, la portada es lo primero que se ve después de introducirla: sigue siendo la pantalla que decide si alguien baja o cierra.
Cuando des con una combinación que funciona, guárdala. Puedes conservar hasta tres diseños propios completos y marcar uno por defecto: la siguiente boda sale montada con tu diseño de portada, tu tipografía y tu retícula, y lo único que tienes que decidir es qué foto va delante. Ese es el objetivo, que elegir la portada sea una decisión de cinco minutos y no un rediseño desde cero.
Planos medios de los dos, con la pareja descentrada y aire al otro lado. Descarta de entrada generales enormes, verticales y fotos de grupo.
Reduce cada candidata al tamaño de un sello. La que siga contando algo a esa escala aguanta la vista previa del enlace.
A sangre para imágenes potentes, editorial para composiciones contenidas, spotlight o folk para abrir con varias fotos, portada en vídeo si manda el tráiler.
Marca la zona que debe verse siempre para que el recorte vertical del móvil no se lleve a la pareja por delante.
Tamaño de título y de fecha hasta que el texto se lea sin taparle la cara a nadie. Si no hay hueco, cambia de diseño.
Abre el enlace en tu teléfono, revisa la vista previa al compartirlo y guarda la configuración como diseño propio para las siguientes bodas.
Un plano medio horizontal de la pareja, descentrado, con una zona lisa donde quepan el título y la fecha, y que siga entendiéndose en miniatura. Evita planos generales donde no se les reconozca, fotos de grupo y verticales. Si puedes, elige una imagen que la pareja ya haya visto y le guste.
Horizontal como norma. La galería se abre en escritorio y en móvil, y una foto vertical se recorta por arriba y por abajo en pantallas anchas, justo donde están las caras. Con una horizontal y el punto de interés bien marcado cubres los dos formatos con un solo archivo.
Fijando el punto de interés de la portada: señalas el lugar exacto de la imagen que tiene que quedar siempre visible y el recorte vertical se construye alrededor de él. Sin ese ajuste el recorte se hace por el centro de la foto, que rara vez coincide con la pareja.
Sí. Uno de los 18 diseños de portada sustituye la foto fija por el vídeo que elijas, que se reproduce en la primera pantalla de la galería. Funciona bien con el tráiler de la boda; cuida los primeros segundos, porque en la práctica son la portada.
Sí. El diseño spotlight admite hasta seis fotos y el diseño folk trabaja con dos, así que puedes abrir con una pequeña composición en vez de una sola imagen. Elígelas con el mismo criterio: que se entiendan en pequeño y que combinen entre sí en luz y tono.
La vista previa del enlace usa la foto de portada, recortada a 1.200 × 630 píxeles, junto al nombre de la galería. Por eso conviene una imagen que aguante el formato apaisado y el tamaño reducido: es lo que verán los invitados que reciban el enlace reenviado.
No. Puedes guardar hasta tres diseños completos propios y marcar uno por defecto, de forma que cada galería nueva nazca con tu portada, tu tipografía y tu retícula. Lo único que decides en cada boda es qué foto va delante.
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