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Un formulario de contacto para fotógrafos de boda necesita ocho campos: nombres de los dos, email, teléfono, fecha, lugar, servicios que buscan, presupuesto orientativo y cómo te encontraron. Con eso respondes con precio en el primer email y descartas lo que no encaja sin tener que discutirlo.
En esta guía tienes la lista de campos con su tipo y si conviene marcarlos obligatorios, cómo filtrar bodas fuera de tu rango sin decir que no, cuántas preguntas aguanta un formulario antes de que la gente lo abandone, los campos que casi nadie pone y sí sirven, y qué tiene que decir el aviso de privacidad que va debajo del botón de enviar.
Por Equipo Revea · Actualizado:
Ocho, y ninguno es decorativo: cada uno existe porque sin él no puedes contestar con un precio. Los datos de contacto sirven para responder, la fecha para mirar el calendario, el lugar para calcular desplazamiento, los servicios y el presupuesto para saber si hay conversación, y el canal de origen para saber dónde invertir la temporada siguiente.
La diferencia entre un formulario de tres campos y uno de ocho se nota en la segunda vuelta de correos. Con nombre, email y un cuadro de texto libre tienes que escribir pidiendo datos antes de poder hablar de dinero, y cada turno de conversación es una oportunidad de que la pareja ya haya cerrado con otro. Con los ocho campos, la primera respuesta puede ser casi una propuesta.
El tipo de campo importa tanto como la pregunta. La fecha va en un campo de fecha, no en texto libre, porque "el verano que viene" no se puede cruzar con tu calendario. El presupuesto va en tramos cerrados y no en un cuadro abierto, porque nadie escribe una cifra voluntariamente pero casi todo el mundo marca una opción. Y los servicios van en casillas de selección múltiple, para que una pareja que quiere foto y vídeo lo diga en un clic.
| Campo | Tipo de campo | Obligatorio | Para qué lo necesitas |
|---|---|---|---|
| Nombres de los dos | Texto (dos campos) | Sí el primero | Escribir el email a quien lo lee, no a "la pareja" |
| Sí | Responder y crear la ficha sin duplicados | ||
| Teléfono | Teléfono | No | Llamar cuando el correo no avanza |
| Fecha de la boda | Fecha | No | Comprobar disponibilidad antes de contestar |
| Lugar de ceremonia y banquete | Texto (dos campos) | Sí la ceremonia | Calcular desplazamiento y dietas |
| Qué servicios buscan | Casillas múltiples | Sí | Saber si hay vídeo antes de dar precio |
| Presupuesto orientativo | Desplegable por tramos | Sí | Filtrar sin tener que decir que no |
| Cómo nos encontraste | Desplegable con opción "Otro" | No | Saber qué canal trae bodas que firman |
| Cuéntanos sobre vuestra boda | Texto largo | No | Lo que no cabe en los campos cerrados |
El filtro lo hace el campo de presupuesto en tramos, y funciona porque la pareja se descarta sola. Si tu boda de entrada está en un tramo y la lista empieza por debajo, quien marca el tramo más bajo ya sabe antes de enviar que hay distancia, y una parte de esas consultas ni se envía. Eso no es perder leads: es no gastar dos horas de correos en una conversación que no iba a cerrar.
Los tramos se escriben con tu tarifa real como referencia, con tres o cuatro opciones y una última abierta del tipo "todavía no lo tenemos claro". Esa última opción es importante: hay parejas que de verdad no han mirado precios y acabarían marcando el tramo bajo por defecto, y esas sí reservan. Un tramo que empieza justo en tu tarifa de entrada manda el mensaje con más claridad que cualquier párrafo en la página de precios.
El segundo filtro es la fecha cruzada con el lugar: una boda a cuatro horas de coche en agosto puede tener sentido o no, pero es una decisión que quieres tomar antes de escribir, no después de dos emails entusiastas. Y el tercero es el campo de servicios: si no ofreces vídeo y la pareja lo marca, la respuesta honesta de la primera línea te ahorra el malentendido entero.
Entre ocho y doce preguntas es el rango que la gente completa; a partir de quince empiezas a perder parejas que iban a contratarte. La solución no es recortar preguntas útiles, sino decidir cuáles son obligatorias. Un formulario de doce campos con cuatro obligatorios se percibe corto, y uno de seis campos todos obligatorios se percibe como un interrogatorio.
Marca obligatorio solo lo que impide responder: un email al que escribir, el lugar de la ceremonia y el tramo de presupuesto. La fecha conviene dejarla opcional, aunque suene raro, porque hay parejas que escriben con dos fechas candidatas y una casilla obligatoria las obliga a inventarse una. El teléfono también opcional: pedirlo obligatorio en el primer contacto espanta a bastante gente.
Para las preguntas que puedan parecer intrusivas, usa el texto de ayuda bajo el campo en lugar de quitarlas. Una línea del tipo "nos ayuda a saber si encajamos antes de haceros perder tiempo" baja la resistencia al campo de presupuesto más que cualquier rediseño. Y deja siempre un cuadro de texto largo al final, opcional: es donde la pareja cuenta lo que de verdad le importa de su boda, y lo que te da material para una respuesta que no parezca una plantilla.
El primero es el segundo contacto. Una boda son dos personas, y muchas veces quien rellena el formulario no es quien decide ni quien lee los correos después. Dejar un campo para el nombre del otro miembro de la pareja, y otro opcional para su email, evita el clásico de llevar tres semanas escribiendo a la persona equivocada. Los dos pueden compartir dirección de correo y no pasa nada: lo que no puede es haber solo un nombre cuando hay dos clientes.
El segundo es "cómo nos encontraste", con una pregunta de seguimiento en las opciones que la pidan. Si marca recomendación, lo útil es saber de quién: de otra pareja, de un espacio, de una organizadora. Ese dato, acumulado durante una temporada, te dice si el espacio que te manda bodas cada año merece una comida o si el canal que te absorbe el presupuesto solo trae consultas que no reservan.
El tercero es el plazo de respuesta, que no es un campo sino una frase junto al botón de enviar. Decir que contestas en 24 o 48 horas laborables convierte un silencio en un plazo anunciado, y evita el correo de insistencia al segundo día. Y el cuarto, si trabajas con parejas de fuera de España, es el idioma del propio formulario: una versión en inglés del mismo cuestionario quita la barrera entera.
En el primer contacto no se piden datos de facturación, ni DNI, ni dirección postal, ni nada que solo haga falta para firmar el contrato. Un formulario de consulta que pide el documento de identidad genera abandono y te deja guardando datos que no necesitas para nada, lo cual es exactamente lo contrario del principio de minimización del RGPD. Esos datos se piden al reservar, cuando ya hay una relación.
Lo que sí tiene que llevar el formulario es la información del artículo 13 del RGPD en el momento de recoger los datos: quién eres, para qué vas a usar lo que te mandan, con qué base legal, cuánto tiempo lo conservas y cómo se ejercen los derechos. En la práctica son dos líneas junto al botón con un enlace a tu política de privacidad completa, más una casilla de aceptación sin premarcar. Una casilla marcada por defecto no es consentimiento.
Hay un detalle que se olvida casi siempre: las consultas que no cuajan también caducan. Si guardas correos de hace cinco años sin intención de volver a escribirles, conservas datos personales sin finalidad. Decide un plazo, escríbelo en tu política y bórralas al cumplirse. Ante la duda sobre tu caso, revísalo con tu asesoría en lugar de copiar el texto de otra web.
En Revea el formulario de contacto no es un cuestionario suelto: es la puerta de entrada de la ficha de la boda. Construyes las preguntas con los tipos que hacen falta —texto, texto largo, email, teléfono, fecha, desplegable, opción única, casillas y cabeceras para separar bloques—, marcas cuáles son obligatorias, añades el texto de ayuda donde conviene y le das a cada opción de un desplegable la posibilidad de pedir un detalle al elegirla, que es como se resuelve el "de quién es la recomendación". Las opciones admiten además una entrada libre de "Otro" para lo que no previste.
La pieza que lo convierte en algo distinto de un formulario cualquiera es el mapeo de campos. A cada pregunta le asignas qué dato de la ficha alimenta: nombre y email de cada miembro de la pareja, teléfono, fecha, lugar de ceremonia, lugar de banquete, servicio y canal de origen. Cuando llega una respuesta, el lead se crea con esos datos en su sitio y con la fecha de la consulta; si el email ya existe, se vincula a la ficha existente en vez de duplicarla.
El formulario tiene su propio enlace público, se puede insertar en tu web y se personaliza con tu logo, tus tipografías y tus colores, en español o en inglés. Cada respuesta te llega por email con el asunto que tú defines, con variables para que traiga ya el nombre o la fecha. Y según lo que la pareja responda, la consulta entra en el workflow que corresponda, sin que tengas que clasificar nada a mano.
Nombres, email, teléfono, fecha, ceremonia y banquete, servicios, presupuesto y canal de origen. Un cuadro de texto largo al final para lo que no cabe.
Fecha en campo de fecha, presupuesto en desplegable por tramos, servicios en casillas múltiples. El tipo decide si el dato se puede usar o solo leer.
Email, lugar de la ceremonia y tramo de presupuesto. La fecha y el teléfono, opcionales: hay parejas con dos fechas candidatas.
Asigna qué dato alimenta cada campo para que el lead se cree con la fecha, los lugares y el canal en su sitio, sin teclearlos luego.
Información del artículo 13 del RGPD, casilla sin premarcar con enlace a tu política, y la frase de en cuánto respondes junto al botón.
Insértalo en tu web o usa su enlace, y define qué flujo recibe cada tipo de consulta para que ninguna se quede sin siguiente paso.
Nombres de los dos, email, teléfono, fecha de la boda, lugar de ceremonia y de banquete, qué servicios buscan, presupuesto orientativo en tramos y cómo te encontraron. Con un cuadro de texto largo opcional al final. Esos datos te permiten responder con un precio en el primer email sin pedir nada más.
Sí, y en tramos cerrados en vez de en un cuadro abierto. Nadie escribe una cifra voluntariamente, pero casi todo el mundo marca una opción. Pon tres o cuatro tramos con el primero cerca de tu tarifa de entrada y una última opción para quien todavía no ha mirado precios, porque esas parejas también reservan.
Entre ocho y doce; a partir de quince empiezas a perder consultas buenas. Lo que más pesa no es el número de campos sino cuántos son obligatorios: deja obligatorio solo el email, el lugar de la ceremonia y el tramo de presupuesto, y el formulario se percibe corto aunque tenga doce preguntas.
Sí. El artículo 13 del RGPD te obliga a informar en el momento de recoger los datos: quién eres, para qué los usas, base legal, plazo de conservación y cómo ejercer los derechos. En el formulario eso son dos líneas con enlace a tu política completa y una casilla de aceptación sin premarcar.
DNI, dirección postal y datos de facturación. Solo hacen falta al reservar, y pedirlos antes genera abandono y te deja guardando datos sin finalidad, en contra del principio de minimización del RGPD. En la consulta solo va lo que necesitas para poder responder con un precio.
Mapeando cada pregunta del formulario al dato correspondiente de la ficha. En Revea una respuesta crea el lead con nombres, email, teléfono, fecha, lugares, servicio y canal de origen ya colocados, y si ese email ya existe en tu cuenta lo vincula a la ficha en lugar de duplicarla.
Sí, y conviene: las preguntas de una boda no son las de una sesión de familia. En Revea cada formulario es independiente y puede dirigir la consulta al workflow que corresponda según lo que responda la persona, así que no tienes que clasificar las entradas a mano.
En Revea construyes el formulario con tu marca, mapeas cada pregunta al dato de la ficha y cada consulta entra como lead con su fecha, su lugar y su canal de origen, lista para responder. Prueba 30 días gratis, sin tarjeta.
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