Entrega de bodas
La entrega principal de una boda hoy es la galería online: la pareja abre un enlace desde el móvil, ve las fotos y el vídeo al momento y comparte lo que quiere con quien quiere. El USB y el disco duro siguen teniendo sitio, pero como copia de regalo o como archivo de material en bruto, no como entrega única: obligan a tener ordenador, puerto y paciencia justo cuando la pareja quiere mirar.
Aquí tienes qué espera de verdad una pareja en la primera hora tras recibir la entrega, qué resuelve y qué no resuelve cada soporte, cuánto te cuesta cada opción contando tu tiempo, y cómo combinar galería y soporte físico sin exportar dos veces la misma boda.
Actualizado: agosto 2026
Esperan poder mirar ya. La primera vez que una pareja abre su entrega lo hace desde el móvil, casi siempre a los pocos minutos de recibir el aviso y casi siempre acompañada. En esa primera hora hacen tres cosas: recorrer las fotos, elegir un puñado y mandarlas al grupo de familia. Ninguna de las tres ocurre con un pendrive encima de la mesa.
El soporte físico invierte el orden. Primero hay que recibirlo, luego encontrar un ordenador con el puerto adecuado —muchos portátiles actuales solo llevan USB-C—, después copiar varios gigas y solo entonces mirar. Cada uno de esos pasos es una ocasión para posponerlo, y en la práctica muchas entregas en USB se abren semanas después de llegar.
Hay además una diferencia que a ti te afecta más que a la pareja: la galería se comparte sola. El enlace acaba en el grupo de la familia y delante de decenas de invitados que están viendo tu trabajo con tu marca alrededor. Un disco duro lo ve la pareja y poco más, y para que lo vea alguien más hay que duplicarlo.
Una galería online es una página web privada con las fotos y los vídeos de una boda, organizada por capítulos del día y con la marca del fotógrafo, a la que la pareja y sus invitados entran por un enlace y sin crear cuenta. Resuelve el visionado, el reparto y la medición: se ve en cualquier pantalla, se comparte con un mensaje y registra visitas y descargas.
En vídeo la diferencia es más grande de lo que parece. Una película de boda en un disco duro hay que copiarla entera antes de verla; en una galería preparada para vídeo se reproduce en streaming adaptativo hasta 4K, ajustándose a la conexión de cada persona, y la descarga sigue disponible para quien quiera su copia en calidad original. Ver online cubre las veinte veces que se enseña la película, y la descarga cubre la copia que se guarda.
Lo que una galería no es, y conviene decirlo claro, es un archivo eterno. Tiene fecha de caducidad, y esa fecha existe porque el almacenamiento cuesta dinero todos los meses. Por eso la galería no sustituye a la copia de la pareja: la sustituye a corto plazo y la empuja a hacerla. En Revea decides cuándo expira cada galería y, si activas la renovación, el cliente recibe avisos antes de la fecha y puede prorrogarla pagando, con el importe directo a tu cuenta de Stripe y sin comisión de Revea.
Tienen sentido en dos casos concretos: como objeto de regalo dentro de un paquete de gama alta, y como soporte para mover material en bruto que no forma parte de la entrega al cliente. Como entrega principal se han quedado cortos, pero como complemento con intención siguen funcionando muy bien.
La razón para no confiarles el archivo a largo plazo es técnica. La memoria flash de un pendrive o un SSD no está pensada para conservar datos durante años desconectada: los estándares de consumo hablan de retención del orden de un año sin alimentación, no de décadas. Y el disco duro mecánico tiene piezas móviles que fallan, sobre todo si vive en un cajón y solo se enchufa cada varios años. Ningún soporte único es una copia de seguridad, sea físico o en la nube.
Si lo que vas a mover son brutos, RAW o másteres de vídeo, hay un camino intermedio que evita la mensajería: un enlace de envío con caducidad. En Revea, Transfer manda ese material sin límite de tamaño por archivo, avisa cuando la otra parte descarga y, si quieres, exige el pago antes de la descarga, con el cobro directo a tu cuenta de Stripe. Es el mismo caso de uso del disco duro por mensajería, resuelto en un enlace.
El precio del soporte es la parte pequeña. Lo que de verdad cuesta un USB por boda es tu tiempo: copiar decenas de gigas, comprobar que se copiaron bien, empaquetar, enviar o quedar para entregarlo y, meses después, repetir la operación cuando la pareja lo pierde o el archivo no se abre. Es un coste variable que se repite en cada boda de la temporada.
La galería tiene el coste invertido: fijo y recurrente en almacenamiento, cercano a cero en tiempo por boda. Subes la boda una vez, la organizas y el enlace trabaja solo durante meses. Ese coste fijo es también el motivo de que las galerías caduquen: mantener todas las bodas de todos los años abiertas para siempre no sale gratis para nadie.
Y hay un coste que solo tiene el soporte físico: el de la información que no recibes. Con un disco duro no sabes si lo han abierto, ni cuándo, ni qué han mirado. Con una galería lo sabes sin preguntar, y eso cambia cuándo escribes tú, cuándo pides una reseña y cuándo ofreces el álbum. Esa diferencia no aparece en ninguna factura, pero se nota en la temporada siguiente.
La regla que evita el trabajo doble es tener una sola fuente. Exportas una vez la selección final en JPG a resolución completa y el vídeo en MP4 con códec H.264 a 1080p o 4K, y de esa misma exportación salen las dos cosas: lo que subes a la galería y lo que grabas en el pendrive si el paquete lo incluye. Si exportas dos veces, acabas con dos versiones distintas de la misma boda y con la pareja preguntando cuál es la buena.
En el soporte físico mete solo lo que la pareja va a poder abrir sin ayuda: las fotos en JPG, el vídeo en MP4 y un archivo de texto corto con el enlace de la galería y la fecha hasta la que estará disponible. Nada de carpetas de trabajo, versiones intermedias ni formatos de edición. Lo que sobra en un USB de cliente no aporta, confunde.
Y deja escrito antes de la boda qué incluye la entrega y hasta cuándo. Si el pendrive es un extra, si la galería caduca a los doce meses o si la copia de conservación es responsabilidad de la pareja, todo eso va en el contrato y no en el email de entrega. Una condición firmada en la reserva es normal; la misma condición explicada un año después parece una excusa.
Es donde la pareja mira, comparte y descarga, y donde tú ves qué pasa después. Todo lo demás se decide alrededor de ella, no en su lugar.
Si va incluido, cuenta su coste y tu tiempo en el precio del paquete. Si es un extra, ponle precio y dilo en la propuesta, no al entregar.
JPG a resolución completa y MP4 H.264 en 1080p o 4K. De esa exportación sale la galería y, si lo hay, el pendrive. Una boda, una versión.
Dile en el email de entrega que descargue la boda completa desde un ordenador antes de que caduque la galería, y recuérdaselo con los avisos previos.
La galería online como entrega principal. Permite ver las fotos y el vídeo el mismo día desde el móvil y compartirlos con la familia en un mensaje, sin conectar nada. El USB se valora como objeto de regalo o como copia de archivo, pero no como la única forma de acceder a la boda.
No es obligatorio ni es lo habitual como entrega única. Tiene sentido si forma parte de un paquete con presentación física o si la pareja lo pide expresamente como copia. En ese caso, entrégalo además de la galería y con el enlace de la galería escrito dentro.
Menos de lo que la gente cree. La memoria flash no está diseñada para conservar datos durante años sin alimentación y los discos mecánicos fallan con el tiempo, especialmente si pasan años sin encenderse. Ningún soporte único es una copia de seguridad: hacen falta al menos dos, en sitios distintos.
Por eso conviene poner la fecha desde el principio, decirla en el email de entrega y dejar activados los avisos previos. Si tienes la renovación habilitada, el cliente puede prorrogar la galería pagando y el importe llega directo a tu cuenta de Stripe, sin comisión de Revea.
Por un enlace de envío con caducidad, no por mensajería. Revea Transfer mueve brutos y másteres sin límite de tamaño por archivo, te avisa cuando el destinatario descarga y permite cobrar antes de la descarga si ese material va aparte del servicio contratado.
Sí. En una galería preparada para vídeo, la película se reproduce en streaming adaptativo hasta 4K y se ajusta a la conexión de cada persona, sin descargar nada antes. La descarga del archivo en calidad original queda disponible para quien quiera guardar su copia.
Depende de tu paquete, pero si lo incluyes tiene que estar en el precio: cuesta el soporte y cuesta tu tiempo de copia, empaquetado y envío en cada boda. Lo que no conviene es decidirlo al entregar. Déjalo pactado por escrito en el contrato, con la galería y su caducidad.
Galerías con foto y vídeo hasta 4K, descarga en calidad original y avisos cuando tu cliente entra. Prueba Revea 30 días gratis, sin tarjeta.
Probar Revea gratisGuía práctica para fotógrafos: cómo entregar las fotos de una boda de forma profesional, galería online, organización por momentos, contraseña y descarga.
Cómo descargar fotos de una galería online sin líos: qué opciones dar a la pareja, cómo evitar que se corte en el móvil y qué escribir en el email de entrega.
¿Cuánto tiempo debe estar online una galería de boda? Práctica sana: 6-12 meses incluidos, caducidad comunicada en el contrato y renovación como ingreso extra.