Legal
Las condiciones de uso son el permiso escrito que acompaña a las fotos que cedes a la finca, la floristería, el catering o la organizadora de la boda. Un documento útil cabe en una página y responde a cinco preguntas: qué fotos se ceden, en qué canales se pueden publicar, qué crédito hay que poner, qué está prohibido y durante cuánto tiempo. Se aceptan antes de descargar nada, no después.
En esta guía tienes de dónde nace ese permiso, que no es del todo tuyo, la lista de cláusulas que debe llevar el documento, cómo redactar el crédito para que se cumpla de verdad, cómo entregar las fotos sin perder el rastro y qué hacer cuando alguien incumple. Contenido divulgativo: para tu caso concreto, consulta con tu asesoría.
Actualizado: septiembre 2026
Son una autorización limitada y por escrito para que una empresa que trabajó en la boda publique determinadas imágenes tuyas en su promoción, a cambio de acreditarte. No son un contrato de compraventa ni una cesión de tu autoría: tú sigues siendo el autor y conservas los derechos de explotación. Lo que concedes es un uso concreto, durante un tiempo concreto y en unos canales concretos.
Conviene separarlas de los otros dos documentos de la boda. El contrato con la pareja regula tu encargo y la cláusula de imagen de los novios. El acuerdo con un segundo fotógrafo regula lo que él dispara. Las condiciones de proveedor son el tercer documento y el único que casi nadie escribe, aunque es el que más veces se usa: al mes siguiente de cada boda hay tres o cuatro empresas publicando tus fotos.
No hace falta nada solemne. Basta un texto breve que el proveedor lea y acepte antes de ver las imágenes, con constancia de quién aceptó y cuándo. Lo importante no es la extensión, es que exista y sea previo al acceso: un permiso que llega por WhatsApp después de la publicación no evita ningún problema, solo lo documenta.
Sobre la misma foto conviven dos derechos. La fotografía es tuya como autor, pero la imagen de quien aparece pertenece a esa persona, y usarla con fines promocionales exige su consentimiento expreso (Ley Orgánica 1/1982, artículo 2.2). Ese consentimiento te lo dio la pareja a ti, en tu contrato, y no viaja solo hasta la floristería. La regla práctica: no puedes ceder más usos de los que la pareja te autorizó.
Por eso la conversación empieza antes, en el contrato de la boda. Añade a la cláusula de imagen una opción específica sobre la cesión a proveedores del evento, con casilla propia de sí y de no. Una pareja puede estar encantada de aparecer en la web de la finca donde se casó y no querer salir en la cuenta de una marca de vestidos. Si no lo preguntas, estás decidiendo tú por ellos.
Con invitados el listón sube. Los invitados no firman tu contrato y su derecho a la propia imagen es suyo, así que lo sensato es ceder al proveedor fotos de detalle, espacios, montaje y planos generales, y dejar fuera los primeros planos de invitados reconocibles. Si en alguna imagen aparecen menores, no la cedas. Es la vía rápida para una reclamación que no controla nadie de los dos.
Escribe en el orden en que el proveedor va a usar las fotos: qué recibe, qué puede hacer, qué no, con qué crédito y hasta cuándo. Enumerar es imprescindible porque las cesiones de derechos se interpretan de forma restrictiva: lo que no está escrito, no está cedido. Y la ley de propiedad intelectual exige además que la cesión conste por escrito.
Dos cláusulas marcan la diferencia entre un documento decorativo y uno que sirve. La primera es el plazo con ámbito: si no fijas duración ni territorio, dejas la cesión abierta a la interpretación y pierdes la posibilidad de cerrarla. Un plazo de doce o veinticuatro meses, prorrogable si te interesa, es razonable en promoción de bodas. La segunda es la prohibición de subceder: sin ella, la finca pasa tus fotos a un portal de bodas, y ese portal a un anunciante.
Distingue también el uso promocional del uso publicitario de pago. Que la finca enseñe la boda en su Instagram forma parte del intercambio habitual del sector. Que use tu foto como creatividad en una campaña de pago, en una valla o en un catálogo impreso es otra cosa, y es legítimo que quede fuera de la cesión gratuita y se negocie aparte. Déjalo dicho con esas palabras, no en una fórmula genérica.
El crédito se incumple casi siempre por comodidad, no por mala fe. Quien publica es una persona con prisa que no recuerda tu usuario ni sabe si prefieres que te mencione en el texto o en la foto. Así que no pidas "que me acrediten": escribe el crédito exacto y dáselo hecho. Cuanto menos tenga que pensar el proveedor, más veces vas a aparecer.
Concreta las tres variables que cambian según el canal. En redes, mención en el texto de la publicación y etiqueta en la imagen, con el usuario escrito tal cual. En la web, nombre del estudio visible junto a la galería y enlace a tu dominio. En material impreso o en un dosier, una línea de crédito legible. Si no quieres que te etiqueten en historias sin permiso, dilo ahí mismo.
Aprovecha además el efecto cruzado. Los proveedores de una boda se etiquetan entre ellos, y una publicación con la lista completa de quién hizo qué circula más que una foto suelta. Prepara esa lista de créditos de la boda, con cada empresa y su usuario, y entrégala junto a las fotos: te quitas mensajes preguntando quién puso las flores y consigues que tu nombre aparezca en las publicaciones de los demás.
La forma de entregar condiciona lo que pasa después. Si mandas un enlace de descarga con una carpeta entera, ese enlace se reenvía, las fotos acaban en el ordenador de alguien que no aceptó nada y tú no sabes quién ha cogido qué. Un archivo suelto no lleva incorporadas tus condiciones; un acceso personalizado, sí.
Lo que funciona es un acceso por proveedor, con su propia selección. La floristería necesita la decoración y el montaje; el catering, el cóctel y el banquete; la finca, los espacios. Recortar la selección no es desconfianza, es eficacia: reduces el riesgo de que publiquen a un invitado, evitas que tengan que buscar entre cientos de fotos y suben lo que de verdad enseña su trabajo.
En Revea esto es el apartado de Proveedores de cada galería. Añades a cada empresa, eliges si le das la galería entera o solo las escenas y fotos que le tocan, y le mandas su invitación. Antes de ver nada tiene que leer y aceptar tus condiciones de uso, y esa aceptación queda registrada con su fecha. Tú decides si puede descargar los archivos o solo verlos, y la lista de créditos de la boda le aparece a mano. Las condiciones se guardan como plantillas reutilizables en Ajustes, con una por defecto, así que la siguiente boda sale sola.
Empieza por asumir que ha sido un descuido, porque casi siempre lo es. Guarda una captura con la fecha y escribe un mensaje corto y cordial recordando la cláusula concreta y pidiendo la corrección: añadir la mención, quitar el filtro o retirar la publicación. La mayoría de los casos se resuelven en el mismo día y sin coste para la relación comercial.
Si no hay respuesta o el incumplimiento se repite, sube un escalón. Requerimiento por escrito con plazo, retirada del acceso a esa galería y decisión de no volver a ceder imágenes a esa empresa. Deja escrito en las condiciones que puedes hacerlo, para que retirar el acceso sea la ejecución de un acuerdo y no un conflicto nuevo.
Hay un caso que no admite espera: que una persona retratada pida que se retire una foto. El consentimiento sobre la propia imagen es revocable en cualquier momento (artículo 2.3 de la Ley Orgánica 1/1982), así que tus condiciones deben obligar al proveedor a retirar la imagen en un plazo corto, de 48 a 72 horas, cuando tú se lo pidas. Sin esa cláusula dependes de su buena voluntad para cumplir con la pareja.
Sí, siempre que la pareja te haya autorizado a ceder imágenes a los proveedores del evento y tú entregues las fotos con unas condiciones de uso por escrito. El proveedor no tiene ninguna autorización propia sobre las personas retratadas, así que no puedes cederle más usos de los que a ti te concedieron los novios.
Basta un documento breve, pero tiene que ser escrito, previo al acceso y con constancia de que el proveedor lo aceptó. Las cesiones de derechos se interpretan de forma restrictiva: lo que no enumeras, no está cedido. Un permiso verbal o un mensaje posterior a la publicación documenta el problema, no lo evita.
El que vayas a poder comprobar. En redes, mención en el texto y etiqueta en la imagen con tu usuario escrito tal cual. En la web, nombre del estudio junto a la galería y enlace a tu dominio. Entrega el texto ya redactado para copiar y pegar: el crédito se incumple casi siempre por comodidad, no por mala fe.
Solo si tus condiciones lo permiten, y lo habitual es no permitirlo. Prohíbe expresamente recortar, aplicar filtros, superponer texto o alterar el color, porque una foto retocada por terceros sigue apareciendo asociada a tu nombre. Si necesita un formato vertical para redes, entrégaselo tú ya adaptado.
Lo decides tú y conviene escribirlo. Un plazo de doce o veinticuatro meses, con ámbito territorial definido y prórroga si te interesa, es razonable en promoción de bodas. Una cesión sin plazo ni territorio queda abierta a interpretación y te deja sin forma clara de cerrarla cuando cambian tus condiciones o tu marca.
Sí. Una cosa es el intercambio habitual del sector, publicación con crédito a cambio de visibilidad, y otra que la empresa use tus imágenes como creatividad publicitaria de pago, en catálogo impreso o en una campaña. Ese uso puede quedar fuera de la cesión gratuita y negociarse aparte, con su propio precio y su propio documento.
Captura con fecha, mensaje cordial citando la cláusula y petición de corrección o retirada. Si no hay respuesta, requerimiento por escrito con plazo y retirada del acceso a la galería. Si quien pide la retirada es una persona retratada, actúa de inmediato: el consentimiento sobre la propia imagen es revocable en cualquier momento.
Con Revea das a cada proveedor de la boda su propio acceso a la galería, con las escenas que le tocan, y nadie ve una foto sin leer y aceptar antes tus condiciones de uso, que quedan registradas con su fecha. Guardas las condiciones como plantilla, decides quién puede descargar y entregas la lista de créditos de la boda hecha. Prueba 30 días gratis, sin tarjeta.
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