Entrega de bodas
No montes dos entregas. La misma boda se comparte con la pareja y con los padres desde una sola galería, cambiando el enlace que le das a cada uno: uno privado para la pareja, con descarga en calidad original, y uno abierto para la familia, con los permisos que la pareja quiera. Si solo hace falta enseñar una parte, existen enlaces por escena para compartir la ceremonia sin dar acceso al resto.
En esta guía tienes qué enlace le toca a cada persona, qué puede hacer cada uno con las fotos, cómo enviárselo a unos padres que no van a instalar nada, y los cuatro errores que convierten una entrega en dos trabajos: subir la boda dos veces, crear una galería paralela para la familia, mandar un ZIP por mensajería y responder a mano cada petición de acceso.
Actualizado: agosto 2026
No. Una segunda galería significa subir otra vez los mismos gigas, mantener dos versiones que se desincronizan en cuanto retocas una foto y explicar dos enlaces distintos a personas que ya se lían con uno. El material es el mismo; lo que cambia es quién entra y qué puede hacer dentro.
La forma correcta de resolverlo es por permisos, no por copias. Una galería, varios accesos: la pareja tiene el suyo con todo, la familia entra por el enlace de invitados y, si hay una parte sensible o simplemente larga, compartes solo la escena que interesa. Cuando corriges una foto o añades el vídeo, todos ven el cambio a la vez.
Esto además protege a la pareja. Los padres suelen reenviar el enlace a tíos, primos y al grupo del pueblo, y ese reenvío es sano —así te conoce gente que se casa el año que viene— pero no debe arrastrar la descarga en alta resolución ni el acceso a las decisiones de la pareja, como sus favoritas o su selección para el álbum.
En Revea cada galería genera tres tipos de enlace, y repartirlos bien resuelve el 90% de estas situaciones. El primero es el enlace privado de la pareja: es el que va en el email de entrega, el que permite descargar en calidad original y el que se usa para marcar favoritas o hacer la selección del álbum.
El segundo es el enlace de invitados, abierto, pensado justo para el círculo que rodea a la boda: padres, hermanos, padrinos y los amigos que salen en la fiesta. Tiene sus propios permisos, así que puedes dejar que la familia vea y descargue en tamaño web mientras la alta resolución sigue reservada a la pareja.
El tercero son los enlaces por escena, la pieza que menos se usa y más problemas ahorra. Sirven para mandar solo la ceremonia a la abuela que no estuvo, solo los preparativos a la madre de la novia o solo el reportaje de grupo a la familia política, sin abrirles la boda entera. Cada enlace lleva su nivel de acceso: abierto, con contraseña o pidiendo el email al entrar.
La decisión que más conviene tomar antes de enviar nada es si la familia descarga o solo mira, y en qué calidad. No hay una respuesta buena para todas las bodas: hay parejas que quieren que sus padres se lleven las fotos para imprimirlas y otras que prefieren que solo se vean. Lo que no funciona es decidirlo tú por tu cuenta y enterarte después.
Cuando la familia sí descarga, el tamaño web suele ser suficiente: se comparte bien, se manda por mensajería sin perder tiempo y se ve perfecto en pantalla. Si los padres quieren imprimir un cuadro o encargar un álbum, ahí sí tiene sentido darles calidad original, y normalmente es más limpio que se lo pida la pareja desde su enlace y se lo pase.
Si la boda es especialmente privada, la contraseña es la herramienta correcta, y conviene que proteja también las descargas, no solo la vista. En Revea el gate de contraseña cubre la descarga y la búsqueda por cara, no solo la página, de forma que compartir la contraseña por el grupo de la familia sigue siendo una decisión de la pareja y no un agujero.
El enlace mejor configurado del mundo no sirve si acaba en un correo que nadie abre. Los padres de la pareja no suelen ser el público que revisa la bandeja de entrada: el enlace les llega por WhatsApp, reenviado por su hija o su hijo, y se abre en el móvil, casi siempre con una conexión regular y letra grande.
Por eso la vía sensata no es que tú escribas a la familia, sino que la pareja reenvíe. Manda a la pareja el enlace de invitados junto al suyo, con una frase preparada para copiar y pegar. Te ahorra ser el intermediario de cada tío que quiere las fotos y le da a la pareja el control de a quién se las pasa.
Comprueba también que la galería aguanta ese contexto: que abre rápido en móvil, que el vídeo se reproduce sin descargar nada y que no exige crear una cuenta. En Revea nadie se registra para ver una galería, y el vídeo va en streaming adaptativo hasta 4K, así que un móvil con cobertura mediana lo reproduce igual, con menos definición pero sin cortes.
Si la familia es de fuera de España, elige el idioma de la galería: cada una se entrega en español o en inglés, y esa elección afecta tanto a lo que ve el invitado como a los emails que recibe.
El problema real de una madre ante una galería de ochocientas fotos no es el acceso, es encontrarse. Nadie recorre la boda entera buscando las siete fotos en las que sale, así que o le facilitas la búsqueda o acabará escribiéndote a ti para que se las mandes tú, que es exactamente el trabajo que querías evitar.
Lo primero y más barato es la organización por escenas. Una galería dividida en preparativos, ceremonia, cóctel y fiesta permite a cualquiera ir directo a su parte, y de paso te da los enlaces por escena que ya hemos visto. Una carpeta plana con mil archivos no es una entrega, es un archivo.
Lo segundo es la búsqueda por cara. El familiar se hace una foto desde la propia galería y recibe al momento las imágenes en las que aparece. En Revea está disponible en los planes de pago, se activa por galería con casilla de consentimiento y la selfie no se guarda: los datos biométricos son categoría especial del RGPD (artículo 9) y se eliminan cuando la galería expira.
A los estudios que atendemos les pasa lo mismo casi siempre: las peticiones individuales de fotos sueltas caen en picado cuando la galería está por escenas y la familia puede buscarse sola. No es una función para lucirse, es una función para que no te escriban.
El primero es duplicar la subida. Crear una galería paralela para la familia dobla el almacenamiento que consumes y, en cuanto la pareja pida un retoque, tendrás dos versiones distintas de la misma boda circulando. Si necesitas que la familia vea menos, quita escenas del enlace que compartes, no montes otra galería.
El segundo es el ZIP por mensajería. Un archivo comprimido reenviado por WhatsApp llega recomprimido, sin orden y sin tu marca, y a los seis meses nadie sabe dónde está. Además pierdes lo único que te dice si la entrega ha funcionado: no sabes quién ha entrado ni quién ha descargado.
El tercero es responder a mano. Si contestas cada "¿me pasas las de la ceremonia?" buscando archivos, has convertido una entrega en un servicio de atención al cliente indefinido. El enlace por escena es la respuesta de una línea a esa pregunta.
Y el cuarto es no avisar de la caducidad. La familia da por hecho que la galería vive para siempre y no descarga nada. Di la fecha de expiración en el propio mensaje: en Revea la caducidad la fijas tú y, si activas la renovación, el cliente recibe avisos automáticos antes de que llegue y puede ampliarla pagando, con el importe directo a tu cuenta.
Preparativos, ceremonia, cóctel y fiesta. Esa división es la que después te permite compartir una parte suelta sin abrir el resto.
Solo ver, o también descargar, y en qué calidad. Déjalo hablado antes de compartir: cambiarlo después obliga a reenviar mensajes.
Es el del email de entrega: calidad original, favoritas y selección. Incluye la fecha de caducidad y la recomendación de descargar una copia completa.
Con una frase preparada para copiar y pegar en el grupo de la familia. Que reenvíe la pareja te quita de en medio y les da el control.
Cuando alguien pida solo la ceremonia o solo los preparativos, la respuesta es pegar un enlace, no abrir el disco duro.
Sí, y es lo recomendable. Una galería puede repartir accesos distintos: un enlace privado para la pareja con descarga en calidad original y un enlace de invitados para la familia, con sus propios permisos. No hace falta duplicar la subida ni mantener dos versiones del mismo reportaje.
Con un enlace por escena. Si la galería está organizada en escenas, cada una puede compartirse por separado, así que la abuela que no pudo ir recibe la ceremonia sin acceder a los preparativos ni a la fiesta. Cada enlace lleva su nivel de acceso: abierto, con contraseña o pidiendo el email.
Depende de lo que decidas con la pareja. El enlace de invitados tiene permisos propios, así que puedes permitir la descarga en tamaño web y reservar la calidad original para el enlace de la pareja. Si los padres quieren imprimir, lo más limpio es que la pareja les pase esos archivos.
No. Duplica el almacenamiento que consumes y crea dos versiones que se desincronizan en cuanto retocas una foto. Si quieres que la familia vea menos, comparte solo las escenas que correspondan o usa el enlace de invitados con permisos reducidos.
Organiza la galería por escenas y activa la búsqueda por cara si tu plan la incluye. Con las escenas, cada uno va directo a su parte; con la búsqueda por cara, un familiar se hace una foto desde la galería y ve al momento las imágenes en las que aparece.
No. Abren el enlace en el navegador del móvil y ya está: sin registro ni instalación. El vídeo se reproduce en streaming adaptativo, ajustado a su conexión, así que tampoco tienen que descargar un archivo pesado para verlo.
El que decidas al fijar la caducidad de la galería. Conviene decir esa fecha en el propio mensaje, porque la familia da por hecho que la entrega es eterna y no descarga a tiempo. Si activas la renovación, el cliente recibe avisos antes de que expire y puede ampliarla pagando.
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Probar Revea gratisCómo compartir las fotos de la boda con los invitados sin caos: link de invitados propio, control de descargas y búsqueda por cara para encontrar sus fotos.
Cómo organizar las fotos de una boda por escenas: qué capítulos usar, cuántas fotos por escena, en qué orden colocarlas y dónde encaja el vídeo.
Cómo proteger una galería de fotos online: link privado, contraseña que cubra también las descargas, links separados para pareja e invitados y caducidad.