RGPD
Indexar las caras de una boda para que cada invitado encuentre sus fotos es un tratamiento de datos biométricos, y el artículo 9.1 del RGPD lo prohíbe salvo que se aplique una excepción. La única realista en este contexto es el consentimiento explícito del artículo 9.2.a. En la práctica eso significa tres cosas: informar antes de que nadie pulse nada, que buscarse sea un acto voluntario de cada persona, y que los datos de caras se borren cuando la galería deja de existir.
En esta guía tienes qué convierte una foto en un dato biométrico y qué no, por qué el interés legítimo no te sirve aquí, qué información hay que dar y dónde ponerla, qué papel juega tu plataforma como encargada del tratamiento, y cuánto puede durar el índice de caras. Contenido divulgativo: para tu caso concreto, consulta con tu asesoría.
Actualizado: septiembre 2026
El tratamiento técnico que permite identificar de forma unívoca a una persona. El artículo 4.14 del RGPD define los datos biométricos como los obtenidos a partir de un tratamiento técnico específico relativo a las características físicas de alguien que permitan o confirmen su identificación única. La clave está en el tratamiento, no en la imagen.
Por eso una galería de boda normal no trata datos biométricos. El considerando 51 del RGPD lo dice sin rodeos: las fotografías no se consideran datos biométricos por el mero hecho de retratar a alguien, solo cuando se someten a ese tratamiento técnico específico. Ochocientas fotos de una boda subidas a una galería son datos personales corrientes, con su base en el contrato que firmaste con la pareja.
La línea se cruza al activar la búsqueda por cara. En ese momento el sistema deja de guardar imágenes y empieza a guardar plantillas, representaciones matemáticas de cada rostro pensadas precisamente para reconocer a quién pertenecen. Ese índice es categoría especial del artículo 9, con todo lo que implica: prohibición de partida y excepción tasada para poder tratarlo.
El artículo 9.2 lista diez excepciones a la prohibición y solo una encaja en una boda: el consentimiento explícito de la persona para fines específicos, la letra a. Las demás hablan de derecho laboral, intereses vitales, fines médicos o de archivo en interés público, y ninguna describe lo que hace un fotógrafo al entregar un reportaje.
El interés legítimo, que sí funciona en otros tratamientos de tu estudio, aquí no vale. Es una base del artículo 6, y el artículo 6 no levanta la prohibición del artículo 9: son dos capas distintas y hay que superar las dos. Cualquier plataforma que te ofrezca reconocimiento facial apoyado en el interés legítimo te está dejando a ti el problema.
Explícito quiere decir un acto afirmativo inequívoco y una declaración clara, no una casilla premarcada ni un aviso enterrado en las condiciones. El artículo 7 añade el resto de requisitos: libre, específico, informado, revocable en cualquier momento con la misma facilidad con la que se dio, y demostrable por ti. Y conviene distinguir dos momentos, porque son personas distintas: quienes aparecen en las fotos y quien se hace la selfie para buscarse.
La información va antes del tratamiento y en el sitio donde ocurre, no escondida en un enlace del pie. El artículo 13 marca el contenido mínimo: quién es el responsable, para qué se usan las caras, con qué base, quién las procesa por encargo tuyo, dónde, durante cuánto tiempo y cómo ejercer los derechos, incluida la retirada del consentimiento.
En una galería de boda eso se traduce en dos superficies. La primera es la propia pantalla de búsqueda por cara: antes de que el invitado se haga la selfie tiene que leer, en lenguaje llano, qué se hace con esa imagen y cuánto vive el índice. La segunda es tu política de privacidad, que debe mencionar el tratamiento biométrico y no solo el de fotografías. Y avisa a la pareja de que vas a activarlo, porque son ellos quienes invitan y quienes pueden anticiparlo a su gente.
Con menores hay que afinar. En España, el artículo 7 de la LOPDGDD fija los catorce años como edad a partir de la cual el menor puede consentir por sí mismo el tratamiento de sus datos; por debajo hace falta la autorización de quien ejerza la patria potestad. En una boda hay niños en casi todas las fotos de grupo, así que lo prudente es no apoyarte en que ellos usen la búsqueda y ofrecer un canal claro para pedir su exclusión.
El reparto de papeles no es un detalle formal: decide quién responde. Tú eres el responsable del tratamiento porque decides activar la función, para qué y sobre qué galería. La plataforma que indexa las caras es encargada, y el artículo 28 exige que esa relación esté regulada por un contrato con instrucciones, confidencialidad, medidas de seguridad y devolución o supresión de los datos al final.
La segunda pregunta es geográfica. Si las caras se procesan fuera del Espacio Económico Europeo, entras en el capítulo V del RGPD y en el mundo de las garantías para transferencias internacionales, que es una conversación larga para algo que puede evitarse eligiendo un proveedor que trate los datos en la Unión Europea. Pregúntalo por escrito y que te contesten con una región concreta, no con un "cumplimos el RGPD".
Añade el artículo 32, sobre seguridad del tratamiento. Con datos de categoría especial, las medidas razonables incluyen cifrado, control de acceso y, sobre todo, minimización: que el índice sirva solo para esa galería y no se reutilice entre bodas ni entre clientes. En Revea vemos que esta es la pregunta que menos hace la gente y la que más separa a unas plataformas de otras.
Lo que dure la finalidad, y ni un día más. El artículo 5.1.e impone la limitación del plazo de conservación, y la finalidad aquí es que los invitados encuentren sus fotos mientras la galería está viva. Cuando la galería expira, el índice pierde su razón de ser: si sobrevive, tienes un fichero biométrico sin base que lo sostenga.
Hay tres momentos que deben disparar un borrado. La expiración o eliminación de la galería, la retirada del consentimiento por parte de un invitado y el ejercicio del derecho de supresión del artículo 17. Conviene que los tres estén resueltos por el sistema y no por tu memoria: un borrado que depende de que alguien se acuerde no es una garantía. Y la selfie de búsqueda es un caso aparte, porque no necesita conservarse en absoluto: se usa para comparar y se descarta.
Sobre la evaluación de impacto, el artículo 35.3.b la exige cuando se tratan categorías especiales a gran escala. Una boda suelta difícilmente lo es, pero si activas la función de forma sistemática en todas tus entregas la lectura acumulada deja de ser obvia. Es exactamente el tipo de decisión que conviene documentar con tu asesoría en lugar de resolver por intuición, aunque solo sea para tener por escrito por qué concluiste lo que concluiste.
La búsqueda por cara viene desactivada y se enciende galería por galería, nunca de golpe para toda tu cuenta. Al activarla tienes que aceptar una casilla de consentimiento que cita expresamente el artículo 9 del RGPD, de modo que la decisión queda tomada por ti, por escrito y para una boda concreta. Si un reportaje no te encaja, no la enciendes y punto.
El resto son decisiones de diseño que responden a los puntos de esta guía. El selfie del invitado no se almacena: se usa para ejecutar la comparación y se descarta. El tratamiento ocurre en región europea. El índice de caras se elimina cuando la galería expira o se borra, y también al eliminar la cuenta. Si la galería tiene contraseña, la búsqueda la exige igual, porque no tendría sentido que fuese una puerta lateral a un reportaje cerrado.
Y el indexado es automático al subir las fotos, así que no etiquetas a nadie a mano ni construyes una base de rostros propia. La función está disponible en los planes Professional y Studio, y durante la prueba gratuita de treinta días. Lo que no cambia es el reparto de papeles: tú sigues siendo el responsable y la información a los invitados sigue siendo tuya.
Sí, si se apoya en el consentimiento explícito del artículo 9.2.a del RGPD y se implementa con garantías: información previa a los invitados, búsqueda voluntaria, selfie no conservada, tratamiento con un encargado sujeto a contrato y borrado del índice al expirar la galería. Para tu caso concreto, consulta con tu asesoría.
No por sí sola. El considerando 51 del RGPD aclara que las fotografías no son datos biométricos por el hecho de retratar a alguien. Solo lo son cuando se someten a un tratamiento técnico específico que permite identificar de forma unívoca a la persona, que es justo lo que hace la búsqueda por cara.
No. La pareja no puede consentir por sus ciento cincuenta invitados: el consentimiento es personal. A la pareja se la informa porque son quienes invitan, pero la base para tratar la cara de cada invitado es la decisión de esa persona, expresada al buscarse tras haber leído qué se hace con su imagen.
No. El interés legítimo es una base del artículo 6 y no levanta la prohibición del artículo 9, que es una capa distinta y previa. Para tratar datos biométricos hay que encajar en una de las excepciones del artículo 9.2, y en una boda la única aplicable es el consentimiento explícito.
Atiéndelo sin discutir: puede retirar el consentimiento en cualquier momento, artículo 7.3, y ejercer el derecho de supresión del artículo 17. Lo razonable es eliminar sus datos biométricos del índice de esa galería y confirmárselo por escrito. Comprueba antes que tu plataforma permite hacerlo.
Dentro del Espacio Económico Europeo o, si salen, con las garantías del capítulo V del RGPD. Elegir un proveedor que trate los datos en la Unión Europea evita esa capa entera. Pide la respuesta por escrito y con una región concreta, no con una declaración genérica de cumplimiento.
Depende del volumen. El artículo 35.3.b la exige para el tratamiento a gran escala de categorías especiales. Una boda aislada difícilmente lo es, pero activar la función de forma sistemática en todas tus entregas cambia la lectura. Documenta la decisión con tu asesoría en lugar de resolverla por intuición.
En Revea la función viene desactivada, se activa galería por galería aceptando una casilla de consentimiento, el selfie del invitado no se guarda, el tratamiento ocurre en región europea y el índice de caras se borra al expirar la galería. Prueba 30 días gratis, sin tarjeta.
Probar Revea gratisCómo funciona la búsqueda de fotos por cara en una galería de boda: el invitado se hace una selfie y encuentra sus fotos. Privacidad, RGPD y consentimiento.
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