Entrega de bodas
Las fotos de una preboda se entregan en una galería online privada, pocos días después de la sesión y con una selección corta —entre 30 y 60 imágenes editadas—, en dos calidades: una versión ligera para redes y el archivo a resolución completa para imprimir el save-the-date o las invitaciones. La preboda suele tener detrás un uso con fecha, así que la rapidez importa más que en una boda.
Esta guía repasa en cuánto tiempo entregarla, cuántas fotos y en qué formato, cómo montar la galería para que la pareja la use sin ayuda, y cómo aprovechar la preboda como anticipo de tu marca antes del gran día.
Actualizado: agosto 2026
La diferencia de fondo es que la preboda tiene un uso con fecha. Muchas parejas la contratan justo para tener imágenes propias con las que hacer el save-the-date, las invitaciones, la web de la boda o el photocall del día. Si entregas tarde, llegas después de la imprenta y las fotos pierden la mitad de su función.
Cambia también el volumen y el consumidor. Una sesión de preboda dura una o dos horas y produce una selección pequeña, no las cientos de fotos de una jornada completa. Y esas fotos las va a usar la pareja de forma más pública que las de la boda: acaban en redes, en una invitación que ven decenas de personas y, a veces, colgadas el mismo día del enlace.
Por último, la preboda es casi siempre la primera entrega que recibe la pareja. Es la primera vez que ven cómo trabajas de principio a fin: cómo editas, cómo presentas y cómo entregas. Ese primer contacto marca el listón con el que esperarán, meses después, la entrega de la boda.
Entrega una preboda en un plazo corto: entre unos pocos días y dos semanas. Es razonable porque el volumen es bajo y porque casi siempre hay una fecha de imprenta esperando detrás. La regla práctica es preguntar a la pareja, al reservar la sesión, para cuándo necesitan las fotos, y trabajar hacia atrás desde ahí.
En número, una selección de 30 a 60 fotos bien editadas funciona mejor que un volcado de todo lo disparado. La preboda no es una cobertura documental del día entero: es una sesión creativa donde la selección es parte del trabajo. Menos fotos, mejor elegidas y bien ordenadas, se aprovechan más que un centenar entre las que la pareja se pierde.
Si la sesión alimenta un impreso con fecha, deja ese plazo por escrito en el contrato o en la propuesta, no en el email de entrega. "Las fotos de la preboda se entregan en un plazo de X días" es una condición normal cuando se pacta al reservar; explicada a posteriori, parece una excusa.
Entrega la preboda en dos calidades porque tiene dos usos distintos. Para redes, una versión web ligera en JPG y espacio de color sRGB: pesa poco, carga rápido y se ve igual en cualquier pantalla. Para imprimir el save-the-date, las invitaciones o una copia, el archivo JPG a resolución completa, que la pareja pueda llevar a la imprenta sin perder calidad.
En Revea la descarga cubre los dos casos sin que tengas que preparar dos entregas: el cliente baja cada foto —o la galería entera— en calidad original o en versión web, según para qué la quiera. Así no tienes que exportar dos veces ni mandar carpetas sueltas por otro canal.
Si además grabaste un teaser o un pequeño vídeo de la preboda, súbelo a la misma galería en MP4 con códec H.264. En una galería preparada para vídeo se reproduce en streaming adaptativo, ajustándose a la conexión de cada persona, sin que la pareja tenga que descargar nada para verlo. Es lo primero que van a querer enseñar, y así no acaba "por otro lado".
Una preboda no necesita la estructura de capítulos de una boda. Con una sola escena, o dos como mucho, basta para una selección de treinta o cuarenta fotos; partirla en más solo añade ruido. Lo que sí conviene cuidar es el orden: coloca delante las dos o tres imágenes más fuertes, porque son las que la pareja va a compartir primero.
La portada es la decisión que más pesa en una sesión así, porque la preboda es sobre todo estética. Elige una foto de portada que resuma el tono de la sesión y un diseño que la deje respirar. En Revea tienes varios diseños de portada y punto de interés para el móvil, de modo que decides qué parte de la imagen se ve en pantallas pequeñas, que es por donde la van a abrir casi siempre.
Entrega la galería con tu marca, no con una plantilla anónima, y con un enlace que se abra en el navegador sin crear cuenta. La pareja lo va a reenviar, así que cada persona que entre debería ver tu logo y tus enlaces alrededor de las fotos, no los de la herramienta. Si la sesión es íntima y la pareja aún no quiere hacerla pública, la galería puede ir con contraseña, y esa contraseña protege también las descargas.
La preboda es una muestra gratis de cómo será entregar la boda contigo. Si la galería de la preboda es rápida, bonita y fácil de usar, la pareja llega a la boda confiando en que la entrega grande será igual, y esa confianza es lo que hace que no busquen a nadie más para el vídeo o para el álbum. Trátala como un escaparate, no como un trámite.
Aprovecha para dejar montado tu estilo una sola vez. Guarda el diseño de la galería de preboda —portada, tipografía, paleta— y reutilízalo tal cual en la galería de la boda: la entrega grande sale con tu sello sin rediseñar nada, y las dos galerías de la misma pareja hablan el mismo idioma visual.
Y como la preboda circula por redes y grupos, mide qué pasa. Revea te avisa cuando la pareja abre la galería por primera vez y te resume las descargas, de forma que sabes que la entrega ha llegado sin tener que preguntar. Pon a la galería una caducidad razonable —la preboda tiene menos vida útil que la boda— y, si activas la renovación, la pareja puede prorrogarla pagando ella, con el importe directo a tu cuenta de Stripe.
Pregunta para cuándo necesitan las fotos —save-the-date, invitaciones, web— y deja el plazo de entrega pactado por escrito. Todo lo demás se organiza a partir de esa fecha.
Entre 30 y 60 fotos bien elegidas y ordenadas, con las mejores delante. Es una sesión creativa: la selección es parte del trabajo, no un volcado.
Una o dos escenas, una portada cuidada con punto de interés para el móvil y tu logo alrededor. Guarda el diseño para reutilizarlo en la boda.
Comparte el enlace privado. La pareja descarga en versión web para redes o a resolución completa para imprimir, y tú recibes aviso en su primera visita.
En un plazo corto, de unos días a dos semanas. El volumen es bajo y casi siempre hay una fecha de imprenta detrás —save-the-date o invitaciones—, así que conviene entregar antes que en una boda. Pregunta a la pareja al reservar para cuándo las necesitan y trabaja hacia atrás desde ahí.
Una selección corta, entre 30 y 60 imágenes editadas. La preboda es una sesión creativa, no una cobertura del día entero, y la selección es parte del trabajo. Menos fotos, mejor elegidas y bien ordenadas, se aprovechan más que un centenar entre las que la pareja se pierde.
En dos calidades, porque tienen dos usos. Una versión web ligera en sRGB para publicar en redes, y el archivo JPG a resolución completa para imprimir el save-the-date o las invitaciones. En Revea el cliente elige al descargar entre calidad original y versión web, sin que prepares dos entregas.
Sí. Si grabaste un teaser, súbelo a la misma galería en MP4 con códec H.264. En una galería preparada para vídeo se reproduce en streaming adaptativo, ajustado a la conexión de cada persona, sin que la pareja tenga que descargar nada para verlo.
Depende de si la pareja quiere que sea pública o no. Como base, la galería es privada y no aparece en buscadores. Si la sesión es íntima o aún no quieren publicarla, puedes añadir contraseña, que en Revea protege también las descargas, no solo la vista.
Es la primera entrega que recibe la pareja y funciona como anticipo de cómo será la de la boda. Una galería rápida, con tu marca y fácil de usar genera confianza para el encargo grande. Además, al guardar el diseño lo reutilizas después en la galería de la boda sin rediseñar nada.
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